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Uno de esos días que te levantas consumista decidí acercarme al la zona comercial del centro (que no centro comercial) para ver si veía algo en los últimos coletazos de las rebajas y echar un vistazo a la “nueva temporada”, que la ropa que ponen en agosto es la que más me gusta de todo el año. Como siempre es más divertido ir acompañado le dije a mi abuela que me acompañara, y aunque no comprará nada habríamos dado “un paseico. A una hora prudente, tras despegarla del sofá “cual magdalena” y del trayecto en autobús llegamos al centro, donde en un par de calles se concretan el grueso de las tiendas que puedo permitirme.

Miramos la sección de hombre. Nada nuevo bajo el sol y la sensación de de sentirme pobre hasta en Zara, del poco descuento que tenía todo. Al irnos planteé que pasáramos por la zona de mujer a echar un vistazo… “Abuela que tienes que ponerte moderna”, argumenté. Se me cayó el alma a los pies al comprobar que no había absolutamente nada en toda la tienda que encajara con los deseos/exigencias de mi acompañante. Ni tallas, ni cortes, ni telas, ni formas, ni estilos. Mientras un montón de niñas (en Andalucía la denominación de “niña” abarca a cualquier mujer desde los 3 hasta los 45 años”) corrían de acá para allá con taconazos en las manos y falditas muy cool. Mi abuela miraba con cara de estar contemplando el armario de Barbie. Aunque había percibido su poca ilusión, intentando romper el hielo…

¿Qué tal? ¿Ves algo?
– “Sí, sí, hay un montón de cosas… esto le tiene que estar genial a tu madre y esto a tu prima”.
– Pero algo para tí
– No, me da la sensación de que no. Hay alguna ropa muy bonita pero no me va mucho…
Ahí quedo patente que las opciones de Zara para gente más madura quedan reducidas a regalos para familiares más jóvenes, ni siquiera  en complementos como bolsos o foulares. En realidad el fallo lo tuve yo, al no haber reparado antes en que el tipo de público que busca el buque insignia de Inditex iba por otro camino.
1279899005928Vámonos” – dije. Ahora sabía perfectamente a dónde llevarla. No pensaba dejarla con ese mal sabor de boca. Aunque ella no decía ni “mú” sé que sigue siendo coqueta. Una sonriente Normal Duval me dio la solución. Punto Roma fue nuestro oasis de pantalones pitillos, camisetas provocativas y tacones de vértigo. “Aquí ya seguro que encuentro algo”. dijo en cuanto entramos.
Entonces fui yo el que no estaba del todo satisfecho con la propuesta creativa y de diseño de la tienda. Soy consciente de la enorme diferencia generacional, estética y de gustos, pero el diseño de muchas de aquellas prendas dejaba mucho que desear. No creáis que sólo yo me di cuenta, ella misma argumentó “a lo mejor no es tan bonita como la de antes, pero seguro que sienta bien y es ropa más buena”.
Trajes de chaqueta de colores prudentes (y alguna que otra ida de olla), camisetas con estampados y brillos imposibles, jerseys y rebecas todo ello con un aura de comodidad y buenos materiales que nos hizo sospechar que el precio también sería mayor que el de la gran firma patria. Cortes adaptados a barriguillas que no siempre son danone, a alguna que otra cartuchera como buenas pistoleras de la vida, a cinturas que se ríen de las avispas y a alturas muy en línea a la media. Me pareció un gran concepto pero con demasiado “regusto” a antiguo.
La necesidades textiles de las mujeres más mayores las cubren en la actualidad tiendas “de barrio” cuyas novedades en cuanto a moda siempre andan muy por detrás de los establecidos en el gran consumo. Quiero dejar claro que no pretendo que vistan a nuestras abuelas como a las chicas de Física o Química… pero un poco de “vidilla” en su estilo estoy seguro que incrementaría sus ganas de consumir productos de moda, además de reafirmar su auto-concepto de belleza, o ¿no las veis más animadas cuando tienen que arreglarse para alguna boda o acto formal? Cada persona es un mundo, pero verse guapo creo que es una constante de satisfacción a nivel mundial e intergeneracional.
A nivel de mercado también es un punto a tener en cuenta. En el postgrado, uno de los profesores – reconocido coolhunter- nos comentó que uno de los “compradores emergentes” más importantes era el de la gente “mayor”, que “tiene dinero y quiere gastarlo pero que necesita productos que respondan a sus necesidades”. Ni que decir tiene que alguna que otra “abuela” consigue looks espectaculares por su atrevimiento en la mezcla de estampados, tejidos o formas y de hacer la comodidad su punta de lanza, lo que hace que alguna que otra vez me sorprenda y diga “¡Ole!” en realidad, hay mucha veinteañeras de corazón. Aunque se sigue avanzando, como en el caso de Punto Roma, cosa que sin dudar muchas señoras agradecen, seguro que no vendría nada mal una modernización moderada al estilo de las prendas orientadas a las abuelas.
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Estoy seguro de que la “revisión” de Las Chicas de Oro, que se trata de la nueva propuesta televisiva de TVE para el próximo invierno va a ser un revulsivo estético a este nivel. Las estupendas Carmen Maura, Lola Herrera, Concha Velasco y Alicia Hermida espero sean las abanderadas de una generación de mujeres que quieren seguir viéndose guapas y a la moda. Por lo pronto, las imágenes promocionales de la serie ya me dan una alegría!