Cada seis meses tiene lugar el gran evento de moda nacional. En MBFWM no sólo desfilen una serie de diseñadores con más o menos acierto, también ocurren una serie de cosas que me provocan una crispación y pereza terrible.

Es cierto que no llevo más que 4 años dedicado de lleno al mundo de la moda. En este tiempo he subido a la Semana de la Moda de Madrid cuando aún se llamaba Cibeles y ahora que la apodamos “la Merche”, habré subido unas 5 veces (recordad que son 2 ediciones al año) y he podido definir algunas de las cosas que más me chirrían de la misma. Digamos que este artículo de opinión nace de esa pereza de “puff” y de esa mirada de “arg” y de esa sensación de “meh” que se me repite edición por edición. Yo sigo amando la moda y probablemente no deje de subir a MBFWM pero sin estas cinco variables todo sería mucho más ameno para mi… y cada día para más gente.

Postureo a tope de power

No me refiero a ese postureo intrínseco en el que se mueve sin parar el mundo la moda, sino al colmo del mismo concentrado en una superficie cerrada y enmoquetada que llega a extremos que rozan la vergüenza ajena. Una ardilla podría cruzar IFEMA de “editor jefe” en “editor jefe” y parando a descansar en “estilistas profesionales” o “bloggers internacionales”. Alucino con esos EGOS desmedidos que resurgen cual ave fénix edición tras edición. Me epatan esas luchas encarnizadas y miradas por encima del hombro al comprobar que un sitting es mejor que otro, que se entra a un desfile o no, o que alguien lleva 2 paquetes de pañuelos y yo ninguno.  Es como los juegos del hambre versión fashionista.

Estilismos imposibles

Ya lo decía Elegance Hunter en sus consejos para protagonizar un streetstyle en Paris Fashion WeekLlevar un conjunto con el que te de vergüenza salir a la calle”. Pues igual, pero como estamos en España, a saco Paco. Y precisamente ese es el problema ¡Que estamos en España! y no te das cuenta de que aquí, con la sorna y el ojo crítico que tenemos, más que encantarnos lo que llevas, lo que hace es repelernos. Eso no quiere decir que no puedas ir con un look original y divertido pero no caigas en el ridículo.

Hace un par de años fue el boom de los chicos con tacones, (muy bien, muy cómodos); la pasada edición recuerdo a una que iba de jequesa de Qatar (sencilla) y esta MBFW2014 el que ha causado todo el revuelo ha sido un chaval – que el se define como editor jefe – vestido de torero. ¿En serio? ¿No deberían sorprendernos más las propuestas de la pasarela que las del pasillo? ¿Estarán esperando que el sartorio les lance al estrellato? Porque a mi me da la sensación de que si Scott los ve les lanzaría otra cosa.

MBFWM pereza (4)Colas everywhere

Y no, no de las que a todos nos gustarían. En este campo yo no puedo lanzar ninguna piedra puesto que confieso que he pecado y también he hecho cola en alguna edición pasada. Como ya sabéis soy MUY FAN DE LAS COSAS GRATIS y no pude resistirme, pero de eso a perder toda la tarde por una revista del mes pasado, por hacerme una foto en un photocall de cartón que nunca veré, alisarme o rizarme le pelo – ¿No vais bastante peinadas? –, coger un paquete de pañuelos o tomarme un chupito de zumo – por muy ricos que estén – pues como que no.

Peloteo desorbitado

Todo el mundo hemos tenido pasiones irrefrenables sobre algún diseñador o marca que nos ha dejado locatis o sorprendido in extremis…  y así lo hemos transmitido en nuestras redes sociales, blogs o entorno; pero hay algunas veces – cada vez más – que huele a chamusquina en ciertos comentarios o reflexiones que se repiten sin cesar.

Bien sea de comunicadores, blogueros o fanses que alaban sobremanera a algún diseñador –  ¿David Delfín ha hecho alguna vez alguna colección mediocre? – o diseñadores o marcas que alaban sobremanera a algún famoso – Nieves Álvarez debe tener el ego por las nubes (en esto estoy de acuerdo) o el remate del tomate – fanses que alaban sobremanera a famosos que sólo van a ver el desfile. ¡Agárrate los machos Marinieves!

Ya sabéis que yo soy la persona que más flipa con todo en el mundo mundial, el más agradecido y el más pesado en redes sociales, pero de ahí a comerle el culo a nadie hay un tramo que muchas veces se diluye entre tanto tweet.

Los comentarios o críticas

En este aspecto me refiero a los comentarios por partida doble. Por una parte están lo pesados que se ponen los cronistas de los desfiles recurriendo una y mil veces a las misma expresiones. Todos los diseñadores del mundo diseñan para “mujeres que saben lo que quieren” y cada año asistimos a “su colección más personal”… entre otras frases y lugares comunes que aburrirían hasta al más pintado. Da igual que seas el bloguero más moderno o el periodista más rancio, parece que todos tienen una guía de estilo de 10 frases que repetir en cada pasarela – yo confieso que he pecado ya que a veces es muy fácil dejarse llevar. Hacen una genial selección de estas frases los chicos de Calamity Cool en este juego de beber que han ideado para esta edición de MBFWM.

Por otro lado, encontramos las críticas que recibe la propia pasarela cada año. Críticas que se vuelven igual de pesadas si se repiten hasta la saciedad. Bromas sobre “la cuarta pasarela del mundo”, chascarrillos sobre lo lejos y la poca personalidad que tiene IFEMA, descrédito de los diseñadores que allí desfilan, de sus marcas patrocinadoras, etc…

Creo que se pueden realizar todas las criticas del mundo – y ya veis que yo también lo hago – pero siempre con fundamento y partiendo del respeto por el trabajo de los demás y sin ser repetitivos.

Dicho todo esto, acabo diciendo que respeto a David Delfin, a Nieves Álvarez y al chaval vestido de torero – de diferente manera pero yo quiero a todo el mundo, soy muy humano.