Porque en la calle es donde de verdad se vive el estilo

Ayer salí pronto del trabajo por la mañana, y debido al buen tiempo que hacía me animé a ir paseando por el centro para coger posteriormente el autobús hasta el pueblo donde resido. Yo soy una persona bastante observadora, así que tras escoger un buen disco de música en mi mp3 (no, no tengo iPod) comencé a pasear sin pensar demasiado en nada, por el simple hecho de caminar disfrutando de cada paso.

Como el mundo de la moda, el estilo y las tendencias de verdad me interesa (si no no tendría este rincón en la blogosfera, of course) de vez en cuando mi mirada se paraba en pequeños detalles, prendas sugerentes o incluso total looks que paseaban junto a mí alrededor de la ciudad.

Llegué a la conclusión de que más allá de una combinación perfecta, unas prendas únicas o de superdiseño, lo que más puede “vestir” un look es la piel que lo porta. Esa gente que aunque lleve unos vaqueros y una simple camiseta blanca es capaz de inundar de estilo una parada del autobús, o esa chica joven que con un simple uniforme de colegio de pago puede hacer volver miradas gracias a la luz que desprende su mirada y su melena….

Sí, como en todos sitios, había gente con outfits (palabra cursi para referirse a “ropa para salir”) espectaculares. Chicas que parecían recién salidas del catálogo de una multinacional fashionista, y chicos que podrían perfectamente protagonizar la nueva de crepúsculo por lo bien conjuntados, pero al fin y al cabo era más de lo mismo…

Lo que de verdad me gustó fue ver a esos individuos e individuas que “pasaban” de todo, a las que no les conjuntaba la bufanda con el abrigo, pero que gracias a eso conseguían una combinación asombrosa y estimulante. Esos que van con las zapatillas sucias de tanto “disfrutarlas”… Esa señora tan glamourosa que acaba de salir de una tienda de segunda mano… Esos padres que pasean con sus niños y a los que no les importa arrodillarse en el suelo con ellos, a pesar de mancharse sus chinos beige… Las abuelas que no dudan en coger la toquilla de punto y hacer cola animosa en las pescaderías o fruterías…

Me dije: El estilo está en la calle.

Pero un estilo real, un verdadero estilo que se ocupa de emplear las prendas de ropa, en su total diversidad, para los fines para las que fueron creadas, o no, pero que al fin y al cabo siguen cumpliendo una función. En mi ciudad no puedo pasarme por la puerta de las ferias internacionales de moda o las pasarelas, por lo que no vi ninguna modelo, ninguna trendsetter, ni ninguna editoria de moda… donde parece que tienen el foco los visores de maravillosos fotógrafos como The Sartorialist. Mi ciudad tampoco es demasiado grande, ni adolece de barrios fashionistas, por lo que tampoco pude ver a gente demasiado “moderna” o con looks completamente rompedores.

Pero sí vi una moda vivida, la realidad de un día a día donde tienes que vestirte para ir a la facultad, al trabajo o a comprar las viandas del día.

Como ya habrás podido comprobar, este es un post sobre Street Style sin fotografías. En ese momento decidí disfrutar de los ojos, pero quizá algún día me anime y comience a fotografiar aquellas cosas de moda que me llamen la atención desde la normalidad del día a día.