El modelo Andrej Pejic, famoso mundialmente por encarnar a la perfección el concepto de androginia, se convierte en mujer como Andreja Pejic.

andrógino, na. (Del lat. androgy̆nus, y este del gr. ἀνδρόγυνος, der. de ἀνήρ, ἀνδρός ‘varón’ y γυνή ‘mujer’).  2. adj. Dicho de una persona: Cuyos rasgos externos no se corresponden definidamente con los propios de su sexo. U. t. c. s.

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Si seguís este blog (o mis redes sociales como Twitter, Facebook o Instagram, ya sabréis que no soy un apasionado de la androginia, de hecho, siempre suelo decir que me gustan las mujeres muy mujeres y los hombres muy hombres – (aunque no me refiero a esos conceptos caducos de hembra y macho, sino más bien a esencia). Lo que me ocurre es que creo que la androginia es un concepto difícil tanto de comprender como de identificar, y por eso se ven muestras no del todo correctas o que no me motivan ¡Una mujer vestida de hombre o un hombres travestido no es androginia! Este concepto abarca mucho más, y como indica la definición de la RAE (^Arriba^) se trata de rasgos, no tanto de estilismo.

Por ese motivo cuando descubrí a Andrej Pejic me pareció un ser sublime, que encarnaba a la perfección el concepto andrógeno. El modelo Yugoslavo ha demostrado a tantos incrédulos – un poco como yo – que la androginia es bella y puede ser maravillosa, siempre que sea real y bien entendida. La primera vez que vi una foto suya (^Arriba^)  – y supongo que ahí radica la gracia del asunto – me fue imposible distinguir si se trataba de un modelo masculino o femenino. ¡Sólo veía una belleza cautivadora!

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Ahora, ha querido transformarse en lo que realidad siente que es y ha decidido operarse para convertirse en mujer, cambiando de nombre a Andreja. Con ella muere el concepto de androginia total en este momento pero nace una nueva era en su trabajo como modelo. Me alegro por esta luchadora.

Y ahora, a mirar adelante… ella ya ha bromeado alguna vez con salís como ángel de Victoria Secret… y yo no lo veo tan descabellado ¡Tiempo al tiempo!

Aquí podéis ver la noticia en El País y aquí la opinión de Andrew Sánchez del blog “Pero mira esto” que me ha parecido interesante por la idea de ser uno mismo.