ARQUITEC-TORIAS. PACO DELGADO FERNÁNDEZ / @PAQODF

Foster-Rabanne

Hace años tomé una decisión de la que a veces me he arrepentido pero que me ha dado grandes satisfacciones. Decidí estudiar arquitectura. Les explico. A mí siempre me ha gustado mucho el diseño, especialmente la moda. Recuerdo mi infancia con una caja de colores, un papel en blanco y rehaciendo los vestidos que le veía a Lady Di en las revistas. Era raro, sí.

Cuando llegó el momento de elegir una profesión, me olvidé de todos esos dibujos y decidí canalizar mi vena creativa hacia otro mundo, el de la arquitectura. Lo cierto es que simplemente elegí una forma más segura de seguir siendo diseñador porque en definitiva, tanto para un trabajo como otro tenía que dar lo mejor de mí mismo. Sí, sé que ahora ustedes se están riendo al pensar como está el mundo de la arquitectura, pero les prometo que cuando tomé esa decisión, la arquitectura era una carrera segura. Pero a lo que iba. Elegí una profesión pero no pretendía renunciar a otra. Entendí que se podían combinar –iluso yo- fácilmente las dos profesiones. Y mi plan tenía una base sólida. Han sido muchos los diseñadores que se han formado en el mundo de la arquitectura antes de llegar al mundo de la moda. No iba a ser yo el primero, ni el último.

Mi ejemplo en ese momento era Paco Rabanne, quien estudió arquitectura durante los años 50 y acabó la carrera haciendo bocetos de vestidos. Siempre he encontrado muchas similitudes entre los vestidos de malla metálica de Paco Rabanne y la arquitectura High Tech de Norma Foster. Y lo cierto es que ambos coinciden en el tiempo cuando empiezan a experimentar en sus respectivos trabajos. En los dos casos manejan conceptos parecidos que casa con el futurismo que durante los sesenta y setenta se implanta en muchas disciplinas artísticas.

Gianfranco ferre

Aunque fue Gianfranco Ferré quien consiguió el sobrenombre de “Arquitecto de la moda” por sus vestidos muy estructurados. De hecho, como se hace en la arquitectura, la estructura de los vestidos de Gianfranco se fundamenta en el material, en este caso el tejido que usa. Y es que no es lo mismo construir con hormigón o madera ni diseñar con seda o algodón. Ferré nunca supo diferenciar, él mismo lo reconoció, el proceso de diseñar un vestido, un edificio o cualquier otro objeto. Quizás por eso me fascinan algunos anuncios de Gianfranco Ferré, porque son fotografías más propias del mundo de la arquitectura que del mundo de la moda, donde las modelos adquieren la presencia que podría tener un rascacielos.

Y todo esto se lo cuento hoy a ustedes porque estoy buscando mi camino. Porque quiero seguir imaginando y divirtiéndome creando. Diseñar. Soñar. En cualquier disciplina.

A Tuki, que también busca su camino como diseñador.