No, este post no es ningún homenaje a la descafeinada y pegadiza canción de Melendi, cuya consideración de las barbies de extrarradio es casi negativa, aunque acompasada con un lánguido ritmo. En este caso se trata de un sincero homenaje a esas chicas jóvenes, desempleadas o con trabajos precarios, estudiantes, que día a día lucen orgullosas ropa de mercadillo, las que para las que Bershka ha supuesto un reto estilístico, las que cambian de maquillaje a menudo siempre manteniendo la misma marca, la de los chinos.

Esas que con poco dinero consiguen vestirse día tras día haciendo aflorar su estilo, y que no les importa comprarse un jersey de 3 euros ya que saben que más allá del valor de la prenda, está el valor de la que la lleva puesta, y claro está, de la economía, que ahora mismo no está precisamente fácil.

Porque unos legins y un jersey de leopardo nunca habían tenido tanta personalidad a tan bajo coste.