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Durante los últimos días de enero podremos ver en pantalla grande las películas de Audrey Hepburn que nos hicieron soñar con moda. Sala Equis propone el Ciclo ” Cine es Moda I” que abre por todo lo grande con esta mítica estrella.

En Sala Equis quieren rendir homenaje al mundo de la moda con un ciclo de cine donde la moda es la gran protagonista. Coincidiendo con la Mercedes Benz Fashion Week Madrid y la celebración de Madrid es Moda, el lugar recientemente inaugurado y que pretende convertirse en un punto clave del ocio en la capital, pone su granito de arena al reconocimiento y la difusión de la moda como arte y cultura con este ciclo de cine es Moda.

¿Y qué actriz ha conseguido mezclar a la perfección todos esos conceptos? Audrey Hepburn se nos presenta como un estupendo hilo conductor para dar comienzo a este ciclo “Cine es Moda I: Audrey Hepburn”. Se proyectarán cinco de sus películas (Sabrina, Charada, Desayuno con diamantes, Dos en la carretera y Una cara con ángel).

Jesús Mateos, programador de Sala Equis, confirma que han “numerado [el ciclo] porque cine y moda son dos de nuestras pasiones y nos gustaría ampliar la estrecha relación entre estos dos conceptos con más ciclos en un futuro“.

Fechas de proyecciones del Ciclo “Cine es Moda I: Audrey Hepburn” en Sala Equis.

  • Sabrina (1954) 24 enero. 22h – 28 enero. 16:30h
  • Una cara con ángel (1957) 25 enero. 19h – 27 enero. 16:30h
  • Desayuno con diamantes (1961) 24 enero. 22h – 27 enero. 19h
  • Charada (1963) 25 enero. 22h – 29 enero. 19h
  • Dos en la carretera (1967): 26 enero. 22h – 29 enero. 22h

Las entradas se pueden conseguir online en la página web de Sala Equis.

👇🏻 Aquí nos explican los motivos de moda por los que se han escogido estas películas 👇🏻

Sabrina (1954)Una cara con ángel (1957)Desayuno con diamantes (1961)Charada (1963)Dos en la carretera (1967)
La legendaria diseñadora Edith Head, artífice del aspecto de las películas de Hitchcock, fue la encargada de diseñar el vestuario de la deliciosa y sofisticada comedia romántica de Billy Wilder. Sin embargo, su protagonista, Audrey Hepburn, fue quien propuso al director de El apartamento y Con faldas a lo loco apostar por un vestuario realmente parisino para su personaje, Sabrina Fairchild, en la primera colaboración con Hubert de Givenchy. De las seis nominaciones que obtuvo el filme a los Oscar, Edith Head fue la única en conseguir subir al escenario recibiendo la polémica estatuilla por no reconocer el trabajo del francés.
En la segunda colaboración entre los dos titanes Edith Head y Givenchy, los créditos por el vestuario fueron compartidos entre ellos y a partes iguales en esta cinta que rinde homenaje a la moda, con guiños a iconos como Diana Vreeland y Richard Avedon y en la que el vestuario juega un papel esencial. El modisto francés definió en el cuerpo de Audrey la moda de toda una década con icónicos de alta costura como un espectacular vestido rojo palabra de honor con largos guantes blancos; o el inolvidable vestido de novia con falda de bailarina, que se convirtió en el vestido de referencia de finales de los cincuenta en las bodas de la élite estadounidense.
Una primera escena que rinde el perfecto homenaje a una mujer y a una ciudad. Un paseo por Nueva York con café en mano y un little black dress de Givenchy que convirtió a Audrey en un icono mundial. Un vestido que cambió los cánones en Hollywood, proponiendo una imagen alternativa a la figura de Marilyn Monroe y el new look de Dior. Una película que se hizo leyenda desde la primera secuencia de esta estrella andando por la gran ciudad, uniendo el glamour, el humor y cierto aire nostálgico como sólo ella pudo hacer con su mirada escondida tras unas enormes gafas de sol de Oliver Goldsmith.
El tándem de Hepburn y Givenchy no sólo se quedó en el glamour de los cincuenta, sino que continúo rompiendo barreras y marcando el camino de los sesenta, inspirando a la generación Mod con sus gafas redondas, los sombreros pillbox o con la colección de abrigos de cocoon. Pero tal vez la tendencia más característica de esta película sea el moño alto que luce ella en toda la película con sombreros perfectamente diseñados para acompañarlo, conjuntados con vestidos rectos y monocolor y abrigos de líneas minimalistas de colores llamativos. Sólo con la escena en la que ella aparece en el despacho del supuesto embajador ya estábamos enganchados.
Una de las mejores comedias románticas de los años 60 donde Stanley Donen nos presenta a la estrella, en un papel más maduro, formando parte del mejor retrato de los estragos de la vida en pareja, donde el vestuario es clave para ubicarnos en el mapa emocional de los amantes en crisis de la mano de Paco Rabanne, Mary Quant (quién utilizó la minifalda por primera vez en la Historia). Rabanne, el metalúrgico de la moda, llevó el arte futurista a la gran pantalla a través de un minivestido de lentejuelas plateadas engarzadas entre sí con pequeñas cadenas metálicas. Llamativos trajes pop y psicodélicos, con gafas o viseras retrofuturistas. Una espectacular pasarela de lo mejor de finales de los sesenta y la catapulta cinematográfica del estilo Mod y Swinging London para todo el planeta.

Inspiración o maniquí para los más grandes creadores de moda.

Aunque siempre que se habla de Hepburn y la moda es inevitable pensar en Givenchy y Tiffany’s, la actriz también fue vestida por algunos de los más excelsos modistos como Paco Rabanne, André Courrèges, Michèle Rosier, Ken Scott o Foale & Tuffin; por los más brillantes diseñadores de vestuario de todos los tiempos, como Cecil Beaton y la fabulosa Edith Head (quien consiguió levantar la preciada estatuilla dorada en un par de ocasiones por ensalzar a la actriz con sus creaciones en Sabrina y Vacaciones en Roma); y su mirada felina de largas pestañas y espesas cejas retratada por alguno de los más grandes fotógrafos de la edad de oro de la prensa de moda como Norman Parkinson, Douglas Kirkland, Richard Avedon o Irving Penn.

Ya lo dijo Coco Chanel: “Las modas cambian, el estilo permanece”. Y reafirma el equipo de Sala Equis que esta frase es una de las que mejor puede “resumir el por qué Audrey Hepburn sigue siendo un icono gracias a su encanto, talento y belleza” Un icono que no pasa de moda y que está muy por encima de ella. Como la propia Audrey Hepburn dijo: “Para tener hermosos ojos, mira por el bien de los demás. Para tener unos labios bonitos, pronuncia sólo palabras de bondad. Y para el equilibrio, camina con la certeza de que nunca estás sola“.

Coco, Audrey, Hubert y Sabrina.

Cuentan desde la sala cuando les he preguntado por el ciclo Cine es Moda que existe una anécdota muy curiosa que une a Coco Canel con Audrey. Ambas leyendas del elegante feminismo del siglo XX estuvieron muy ligadas por sus carreras y personalidades. Chanel fue pionera del little black dress que, treinta y cinco años después de su primer boceto, Hepburn inmortalizó con el diseño de Hubert de Givenchy frente al escaparate de la joyería Tiffany’s en la película Desayuno con diamantes. Pero esta no era la primera vez que el arte de Hubert y Hepburn se fundían ante una cámara.

Varios años antes, la actriz se presentó en el ateiler del modisto para preparar Sabrina. Cuando Givenchy salió al encuentro de Miss Hepburn se llevó una gran decepción al ver que no se trataba de la gran diva Katharine Hepburn sino de la joven Audrey. Sin embargo, aquella anécdota sería el comienzo de una gran amistad entre musa y artista que quedaría inmortalizada en la historia con otras obras maestras de cine y moda como My Fair Lady o Una cara con ángel.