La mirada asiática. Pamy Álvarez. @pamyalvarez http://pamyalvarez.tumblr.com/

¡Hola a todos! Como buena nueva aquí, me presento: Soy Pamy. Yo seré la encargada de acercar un poquito el mundo asiático según nos llega, con todas sus consiguientes bizarradas.

Todos sabemos que los japoneses no son gente de fiar. Su ojos de sospecha ya nos avisan de que muy cuerdos no están. Prueba de ello son las dos japonesas de las que hablaré hoy: Kayako Saeki, una mujer maltratada y asesinada por su marido que vuelve al mundo de los vivos para vengarse de los que entran en su casa; y Kyary Pamyu Pamyu, una jovencita de 20 años modelo, blogger y cantante de j-pop. Aunque antagonistas, ambas comparten la rareza de estar de moda y ser japonesas.

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Comencemos por la parte más dramática. Mujer japonesa que ronda los treinta. Tras una infancia dramática, en la que su madre exorcista la hacía engullir espíritus malignos -método educativo en Japón-, se casa y tiene un hijo, que tiene un gato -por que todos los japoneses tienen gatos que saludan con la pata-. Después de todo consigue enamorarse y -típico, tipiquísimo- lo escribe todo en un diario, con pelos y señales -pelos de verdad eh-, que guarda en casa, con su marido.

Kayako Saeki (2) Kayako Saeki (1)

Kayako Saeki (1)“Extrañamente” el marido lo lee y los celos le llevan a atacarla. Hasta ahí puede ser lógico todo, pero Kayako se tuerce el tobillo y decide bajar las escaleras de boca, con todos los pelos en la cara, para ver bien a donde iba. Él le parte el cuello, y viva, la encierra en la boardilla mientras ahoga al niño de ambos y al gato -según dicen, por qué decía que lo delataría-. Ella, no se sabe si muerta, ahorca a su asesino con su larga cabellera negra -esa que le dejaba ver perfecto por donde iba-. Desde entonces, en vez de vengarse de todos los esposos celoso, ella se queda en casa y espera visita. ¿Qué no traes pastas para acompañar el té? Ella hace un ruido muy simpático y te asesina, probablemente ahogándote con ese pelo tan largo, que tanto le sirve a la mujer para todo.

Kyary Pamyu Pamyu

Kyary Pamyu PamyuPor otro lado tenemos a Pamyu Pamyu, una jovencita cuyos animales favoritos son los tiburones y los chupacabras -la mascota preferida por los niños japoneses- y que invierte su tiempo en ser blogger de moda, modelo, comediante y cantante, multidisciplinar como cualquier asiático -que ya sabemos que saben hacer desde un plato de setas con bambú, hasta las clásicas RayBeri-. Puede no sonar excepcional -cualquier buen moderno es así-, pero ella lo lleva un paso más allá. Baila rodeada de ojos, mientras donuts dan vueltas. La acompañan hombres travestidos disfrazados de león, adora a una cebolla cual dios todo poderoso -que la acompaña cantando-, y robots dibujados imitan su coreografía.Además procura estar sentada en tronos -muy diva- y taparle la cara a los que bailen con ella, bien con un gran número o letra. Muy colorido y creativo todo. Tras los rumores de dibujos animados japoneses que causaban epilepsia, estos vídeos sin duda lo hacen mientras inyectan algún mensaje extraterrestre en tu subconsciente.

Las dos probablemente den pesadillas, y ver películas y vídeos suyos puede que nos licúe la mente. Nacen de mentes japonesas, por que ellos son así. Las japonesas no te asesinan si su madre no les inserta espíritus malignos, pero hay que tener cuidado de que no sean demasiado felices, por que pueden querer dominar al mundo la más puro estilo Pamyu: con colores y letras repetitivas que se vuelven adictivas.