¿Recuerda usted cuando no existían los negros? Pues parece ser que ahora no existen los gordos… a no ser que sea un total y absoluto desaprensivo o despiadado frivolón y llame a las cosas por su nombre.

Mi mejor amiga gasta una 36, a veces incluso una 34. Me lo confiesa mientras cenamos en Burguer King, y sí, digo confiesa porque para ella no es ningún orgullo, sino un buen marrón: “Quiero coger unos kilos, pero oye, no hay manera”.

Una familiar entra a duras penas en una talla 48. Lo deja caer en el gimnasio, y sí, lo deja caer de forma velada porque se siente avergonzada de su aspecto: “Quiero perder unos kilos, pero oye, no hay manera”.

el curioso caso de la mujer real 2¿Cuál de estas dos mujeres es más real? ¿Por qué alguna no iba a serlo? La tiranía del marketing y de forzar el recurso de lo políticamente correcto nos ha hecho confundir el término real con el concepto saludable.

Creo firmemente que hay que redefinir el concepto de mujer en el mundo de la moda y de la publicidad para adaptarlo a la realidad cotidiana, pero me toca la pera escuchar eso de “Mujer real”. No sólo como estrategia de marketing sino enarbolando la bandera de “realidad” como arma arrojadiza contra chicas que, bien por naturaleza o esfuerzo (físico o monetario), se encuentran dentro del estándar actualmente admirado.

En este artículo sería imposible resumir la enorme culpa que tienen los comportamientos, ideales y tendencias que se trasladan a través de la sociedad, de intereses de marketing o empresas que se benefician de ello sobre la concepción propia a la que tiene que enfrentarse día a día cualquier mujer. Pero ni todas las gordas tienen problemas de autoestima ni todas las delgadas pueden ser modelos. Debemos luchar y valorar la salud ante todo.

La apología de la extrema delgadez me parece una soberana gilipollez que sólo puede provenir de gente boba que no es consciente del daño físico y mental que sufren muchísimas personas. La apología de lo contrario me parece igual de insustancial y peligrosa. Prefiero luchar por la defensa de “la búsqueda y selección”, elegir a la persona adecuada entre un millón me parece mucho más razonable y especial.

Para ello hay que tener muy presente no sólo la predisposición, si no también la gracia natural y el esfuerzo. Igual que hay gente que nace negra, hay gente que nace china, alta, torpe, de letras o de ciencias, con facilidad para engordar o con predisposición a quedarse calvo. Todo esto, nunca lo olvidemos, puede tener sus cosas buenas y sus cosas malas. Podemos luchar contra ello, sí, claro, pero se debe ser consciente de que contra la naturaleza cualquier lucha puede ser perdida.

¿Por qué no establecer ese concepto de “Mujer real” como método igualitario y de desintoxicación de fronteras?

Todas las mujeres son reales. ¡Y quien diga lo contrario que se las vea con Hatsune Miku!

 

Fotos: http://theduchessbyanapizarro.blogspot.com.es/