Acompañar a alguien fashionista a las rebajas merece un libro de instrucciones… lo mejor es cargarse de paciencia y saber a qué te atienes. ¡Este manual seguro que te ayuda!

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Este post puede ser aplicado indefectiblemente a cualquier persona que acompañe a una fashionista de compras, bien sea novio, novia, hermano, padre, madre, cobrador del frac… cuando nos embarcamos en la increíble aventura de ir de compras con un fashionista debemos tener algunas cosas muy claras, conocerlas de antemano nos ayudará a soportar mejor esas tediosas tardes de saldos y gangas. De nada:

Asentirás o negarás, en función de lo que el sujeto comprador necesite

Todos sabemos cuándo la persona que se está probando necesita oír un “te queda genial” o un “mejor no. A veces es difícil distinguir el momento – y especialmente hay gente bastante indecisa – algo que te sacará siempre del apuro son las coletillas: “Según yo lo veo…”, “a mí me parece…” o “yo no entiendo” o “Lo que tu veas”. Apliquémoslas a la práctica:

  • “¿Qué te parece esta chupa de cuero?” – pregunta la persona interesada mientras la chaqueta clama piedad porque esta a punto de reventar.
  • Según yo lo veo las chupas de cuero no sirven para nada, cuando hace frío te congelas y cuando hace calor te asas, a mí me parece que lo mejor que puedes hacer es buscar otra cosa, pero vamos, que yo no entiendo. Lo que tu veas!”

Serás el perchero sobre todas las cosas

Nadie puede comprar a gusto con el bolso, el abrigo, la bufanda, etc. Esto es así te pongas como te ponga, y aunque en verano se mitiga un poco, probablemente termines con todos los accesorios colgando de tu brazo o de tu cuello. El único consejo que puedo darte ante esto es: intenta llevar unos zapatos que hagan juego con el bolso de la persona que acompañes. No te librarás de aguantarlo, pero al menos tendrás un aspecto decente y conjuntado.

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Buscarás talla tras talla hasta que encaje

Ya sabemos que en temporada de rebajas, las dependientas están para poco más que para decir “si no está ahí no hay”, así que te tocará la ardua labor de ayudar a encontrar tallaje o color. Plantéatelo como un reto, sacarás el Indiana Jones que llevas dentro y te parece todo menos duro y más divertido.

Esperar en la puerta no esta del todo mal

En el caso de que la persona a la que acompañas no necesite de tu continua aprobación o ayuda – o bien se encuentre con otro acompañante más afín “¡Anda, mira mi amiga Puri de la facultad!” – puedes optar por esperar en la puerta del establecimiento.

  • Inconvenientes: puede que haga algo de frío o que te aburras un poco….
  • Ventajas: todas las demás… podrás pasar el rato twitteando o jugando con el móvil, echando un vistazo a la gente que sale y entra, pensar en tus cosas, o simplemente evitando un rato de todas las cosas anteriores.

Asimismo no impedirás que sigas siendo el perfecto acompañante de rebajas si  cuando sale la persona a la que esperas argumentas frases motivadoras como “que bonito eso que has encontrado” o en su defecto “no te preocupes, en la próxima seguro que encontramos algo espectacular”. Será como un pequeño tiempo muerto.

Guardarás cola sin rechistar (una y otra vez)

Esta claro que no se puede estar cazando gangas y haciendo cola a la vez. Es necesario que cumplas tu función de guarda turnos en probadores, en caja o incluso en la cola del baño – en grandes almacenes. Ese es el momento justo donde hacer uso de toda tu fuerza interna y tu yo interior, sólo debes agachar la cabeza y esperar. Pasará todo lo pronto que las nenas se organicen.

En este apartado cabe destacar a los acompañantes que conducen. No sólo tendrás que aguantar la tarde/mañana de compras, sino que tendrás que volver a casa conduciendo. Nunca regresar al coche fue tan placentero. Lo mejor podrás elegir la música en la radio –y olvidarte así de las maquineras cadenas musicales que te han estado martilleando.

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Nunca pierdas la calma

Si en algún momento explotas, todo lo conseguido hasta ese momento pasará a ser menos que cero… así que es necesario que seas íntegro hasta el final, con todas las consecuencias. Contar hasta diez, doblar o trocear papel – los tickets o la propaganda pueden servir –, morderse (levemente no vayas a hacerte daño) la lengua, o incluso acudir a refugios comunes como el humor pueden ayudarte a superar tus ganas de matar a Dior y a toda su estirpe….

Intenta disfrutar

Seguro que le encuentras el lado positivo: Acompañar a esa persona a la que quieres, ver a dependientas `güenorras´, conocer esa faceta oculta – y guerrera – de las personas en las rebajas y cómo vuelven a sus instintos primarios ante gangas y descuentos…

Si por el contrario eres tú la persona fashionista toca-narices, no dudes en recomendar este post a todos tus amigos y sufridores, les harás muy bien a ellos y te beneficiarás de que conocerán perfectamente el procedimiento.  Y ya sabes, sé benevolente y pónselo fácil, que se merecen una estatua!

Y si eres un diablillo, no te pierdas: “El manual del IM-Perfecto acompañante de Rebajas”

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Fotos:  Campaña otoño invierno 2010 de Vagabond Footwear con Oscar Spendrup fotografiado por Bersa.