Este verano ya he fichado mi próxima camiseta iconoclasta. Una reciente línea de camisetas, de nueva temporada claro, que ha realizado Zara homenajeando a las películas clásicas de James Bond va a ser lo primero que me compre en cuanto estreno sueldo.

zara_hombre
 Imagen de “Archivo 007 / Actualización de 2013. ¡Nunca llegue a comprarme la camiseta!
No puedo evitarlo, soy asiduo a camisetas pretendidamente iconoclastas, bien sea con referencias cinematográficas, tecnológicas o simplemente imágenes icónicas como escudos, logos (no de propaganda claro) o dibujos y estampados.
Este post de La Gota Que Colma El Vaso, con una serie de camisetas, demuestra los gustos que tengo a la hora de elegirlas (cualquier parecido entre yo y el blogger de la Gota es pura casualidad  Hay días que me siento Bond u otros que tengo ganas de ser “una estrella del rock” y para ello no puede faltarme una guitarra. Digamos que concibo las camisetas como una manera de “divertirme”, sin darle demasiada importancia al ´qué, sino al cómo, intentado que sean cómodas pero no por ello dejen de ser bonitas y ante todo, simpáticas.
Me da la sensación de que la utilización de imágenes, iconos, etc es un elemento recurrente a la hora de definir parámetros de diseño, no sólo como fidelización e imagen de marca, sino como propuestas creativas… Nada de nuevo tendrían entonces año tras año algunas propuestas de Woman Secret o de Oysho si no fuera por los iconos que inundan sus camisetas y cómodos pijamas y en su ropa interior (Mafalda, la pantera rosa, y un largo etcétera de ejemplos) También los diseñadores más reconocidos cómo pueden ser Dolce y Gabanna glorificaron, aún más si es posible, a Marilyn Monroe estampado su careto en sus vestidos en la temporadas pasadas.
El poder de una imagen, de una cara, de una postura o de una referencia puede ser fundamental a la hora de establecer la particularidad. Y de eso se han dado cuenta los jóvenes y nuevos diseñadores que hacen de los “mitos actuales” que son tomados como referencia estética, pero se trata de ir más allá que vestir cómo él o ella, sino que desean llevar su imagen estampada en su ropa. La otra noche, en Creamfields Andalucía, me sorprendió una curiosa camiseta con una foto clásica de la cara de Albert Einstein sobre la que serigrafiaba el rayo rosa que hizo famosa a Lady Gaga a modo de maquillaje bowieano.
Por ejemplo, el caso de Yatt nos muestra como ídolos de masas actuales pasan a ser imágenes gráficas a ser representadas en objetos de moda. Pero no sólo de famosos vive el diseño, también se ha conocido recientemente que, por ejemplo, Zara, ha “plagiado” dibujos e imágenes de insignes blogueros para estamparlos o representarlos en sus propios diseños. ¿Hasta dónde puede llegar la familiaridad de un icono al ser representado? ¿Dónde está el límite entre representación, plagio, coger ideas o fusilarlas? Yo no lo sé todavía, pero si alguien quiere hacer una camiseta con el señor de las gafas amarillas, que me lo diga, que me retoque antes!