Porque ir de compras también puede focalizarse. ¡Vamos de Chining!

Llevo tiempo con este post en la cabeza, pero el otro día comentaba en redes sociales con Anita Patata Frita, Jopeana, El Estilario y David Secret sobre los mercadillos y me encanta poder mostraros esta modalidad.Mi madre es la que se fija en estas cosas y ha sido ella la que ha descubierto en la calle el término chining.

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Una tarde me contaba divertida lo que había oído por la mañana. Estaba tan tranquila de compras y dice que delante suya había dos gitanas jóvenes charlando distendidamente. De repente una dijo: Niña esta tarde vamos de chopin, que estamos rebajas” a lo que la otra contesto “han abierto unos chinos enormes cerca de aquí, vamos de chining!” Lo dijo con tal naturalidad que mi madre no prestó ni atención, pero al analizar la frase no pudo más que contármelo sorprendida y entretenida. “¡Que ingenio!”, apostillaba.

Sin lugar a dudas es cierto ¡Que ingenio!, conseguir adaptar el famoso Shopping a sus intereses, gustos y posibilidades. Para que luego digan que “los pobres” no pueden tener estilo y productos internacionales!. El verdadero estilo está en echarse unas risas con tus amigas, aceptar que no puedes permitirte un Chanel – o que ni siquiera lo quieres – y poder irte de chining a cazar ganas.

Además puede aplicarse a cualquier producto, no sólo textil, ya que estos bazares chinos ofrecen multitud de opciones y una gran variedad. Desde “preciosas” figuritas de las que Lladró se sentiría orgulloso, hasta los más disparatados instrumentos electrónicos.

Yo rompo una lanza a favor. He ido a los chinos a echar un ojo a la ropa. No me avergüenzo de ello ni de mis adquisiciones. Es cierto que no pueden competir en calidad pero sí en precio, y en determinados momentos o para determinados artículos cubren una necesidad fundamental. Si hablamos de diseños, la cosa puede írsenos de las manos, ya que puedes encontrar desde los diseños más horripilantes hasta “inspiraciones” bastante dignas de ropa de tendencia. (otro día os contaré mi pasión por las “copias” con originalidad).

Ir de chining se convierte en una opción más y una nueva modalidad para ir de compras. Tengo amigas que lo hacen con total naturalidad y que luego las ves y van siempre muy bien puestas. El estilo no es dejarse mucha pasta ni ir siempre calcada de la Vogue (o de la Vanidad, según el palo que gastes) sino saber elegir entre varias opciones lo necesario para tí en cada situación y con tu presupuesto y tu intención; para ello la ropa de los chinos puede suponer un alivio.  ¡Ya sabéis, ir de shopping esta genial, pero también se puede focalizar y seguro que si te animas a ir de chining lo mismo descubres algo que te sorprende!