Una leyenda de los años 20 cuenta que el emblemático edificio art decó de Nueva York podría haber sido diseñado ¡Dentro de la Alhambra!

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Quería dejar para el final de este camino con #CuttyNYC una historia que me ha tocado particularmente la fibra al conocerla. Cuando comenté con un amigo este reto que me podría llevar hasta Nueva York y le dije que estaba buscando temas divertidos y ¡diferentes! sobre Nueva York, me dijo entre risas, porque sabía que investigaría: “Lo más interesante de Nueva York, viene de las entrañas de la Alhambra”.

Las leyendas alrededor de la Alhambra, una de las construcciones más enigmáticas y encantadoras del mundo, siempre han existido, pero nunca han contenido este punto de retro-futurismo tan interesante. Como si de un traje de Elsa Schiaparelli se tratara, mezclando diferentes términos nace un relato capaz de transportarnos a los excesos de los ricachones de los años 20 y a los deseos de los reyes árabes.

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Esta alucínate historia / artículo fue descubierta por Diego Carrasco en una de sus investigaciones en la Biblioteca Pública de Nueva York y fué publicado en la revista “El Europeo” correspondiente al mes de septiembre de 1988. Según cuenta, encontró una revista alemana de los años 20 sobre arquitectura que contaba un curioso artículo totalmente convencida de su autenticidad. Resulta que debido al miedo del espionaje industrial el señor Chrysler decidió deslocalizar la creación del prototipo del que sería el edificio más alto del mundo – lo fue durante once meses.

Buscando sitios apropiados pero lejos de “mirones” le propusieron un pasadizo en las entrañas de la Alhambra – dicen que existen cientos de ellos que unen por debajo “la roja” con distintos puntos de la ciudad. Ni corto ni perezoso, el millonario acepto y construyó en pleno corazón de Granada una réplica a tamaño real del edificio Chrysler, pero tumbado de lado.

Me ha parecido una historia fascinante, divertida y sobre todo ilusionante y me hace particular ilusión que se vincule algo tan emblemático de NY con algo tan emblemático de la ciudad que amo, mi Granada. ¿Vendrá de esta leyenda el modelo de coche Chrysler Alhambra?

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Aquí podéis leerla por completo…

Leyenda del edificio Chrysler en la Alhambra – Escrito en los años veinte por John J. Healey

edificio chrysler en la Alhambra Granada (4)“Al parecer, cuando Walter P. Chrysler encargó a Willian Van Allen que diseñara un edificio para la Chrysler Corporation, en 1928, el secreto era de la mayor importancia. El rascacielos constituía aún un concepto atrevido y nuevo. Chrysler quería tener el edificio más alto del mundo. Numerosas compañías estaban contemplando la posibilidad de unas vías igualmente fálicas de ensalzar su virilidad capitalista y, como no, *el diseño de el mas grande* era de gran valor.
A fin de eludir a los espías arquitecturales de otras firmas, se decidió edificar y probar un modelo definitivo en un país extranjero. Gracias a una amante de Chrysler, una belleza de Granada *de familia bien*, el país elegido para el proyecto resultó ser España. Más específicamente, se convino en que todo el trabajo se llevase a cabo en dos enormes túneles cuya existencia era conocida sólo por unos pocos privilegiados. Ambos túneles tenían aproximadamente un kilómetro de longitud y habían sido hechos por los moros en 1394, para conectar la Alhambra de Granada con los Jardines del Generalife.

Se accedía a ellos a través de una amplia bóveda hallada en los sótanos del edificio que por entonces ocupaba una discoteca, el night club “El Rey Chico”, cerca del Paseo de los Tristes, y tanto hombres como herramientas entraban y salían siempre de los túneles de noche donde los diversos diseños y materiales fueron puestos a prueba durante un periodo de dieciséis meses.
Con la nueva aleación de aluminio, que por entonces se eligió para realizar buena parte de la superficie exterior del edificio, se construyó, acostado, un modelo de tamaño natural del rascacielos Art Deco.
Mientras Granada dormía, mientras las estaciones cambiaban en el recinto de la Alhambra, debajo de sus cimientos, muy hondo, crecía el edificio como un inmenso cohete plateado. Se hicieron planes para edificar la estructura final en esos túneles, para luego enviarla por barco a Estados Unidos, en piezas que luego se montarían en el emplazamiento de la calle 42 y la Lexington Avenue, en Nueva York.

edificio chrysler en la Alhambra Granada (2)Cuando el modelo estuvo terminado se dio un baile de disfraces con tema morisco-futurista para todos los que habían participado en la empresa secreta. Los técnicos se vistieron como seres llegados del espacio exterior, y con esos atuendos bailaron con secretarias ataviadas con sugestivas ropas de doncellas árabes.
Un guitarrista flamenco fue llevado del Sacromonte, con los ojos vendados, y se dice que la fiesta se prolongó hasta el amanecer. De una manera bastante profética, el mismo Van Allen, según se decía, se había presentado disfrazado de Boabdil, el último rey moro de Granada.
El ruido de la extraña fiesta, por fin, llegó hasta el Patio de la Acequia, donde dos estudiantes habían pasado la noche. Los jóvenes siguieron el ruido hasta su origen por una de las tomas de aire del túnel, y así llegaron junto al reluciente rascacielos que yacía tumbado, mientras electricistas que parecían marcianos y jóvenes esclavas de Nueva York bailaban el charlestón fumando Camel.
Una de las estudiantes, una jovencita de Jaén que, por lo que se dice, tenía un parecido asombroso con Evelyn Nesbit, murió de inmediato de un ataque al corazón, en tanto que su compañero sufrió un colapso psicótico que le redujo a pasar el resto de su vida ingresado en una institución para enfermos mentales en Extremadura.
A cambio de mantener acallado el escándalo, Van Allen y toda su concupiscente compañía de ingenieros se tuvieron que marchar. Zarparon del puerto de Motril, con planos y todo, en el yate privado de Walter. P. Chrysler, a bordo del cual – según se dice – la fiesta continuó una semana más.

Los túneles fueron sellados con el edificio todavía dentro. Ahí está, silencioso y vacío, aún hoy, enterrado, como una espada galáctica y una Giralda plateada de los tiempos modernos, sepultado en la oscuridad, tan inaccesible como la Giralda falsa de Stanford White”.

Todas estas expresiones están en español en el original.
John. J. Healey / Traducción de Ana Poljak

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