CAÓTICO MANHATTAN. RUBÉN MORÍN. HTTP://CAOTICORUBEN.BLOGSPOT.COM.ES/ @BAJO_MANHATTAN

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Ahora que estamos en pleno verano y el calor no nos da tregua, es hora de hablar de los amores de verano. Ay, esos amores llenos de sudor, de mucha fiesta y, generalmente, llenos de magreos en la playa/piscina. Porque, ¿qué sería de estos amores sin su dosis de toqueteos pasados por agua? NA-DA.

Una cosa que nunca he entendido: ¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir calentón? Porque no nos engañemos, que sí, que está muy bien disfrutar del sexo en estos meses donde el calor hace que todo se nos altere y queramos pasarlo bien, muy bien… Pero, llamemos a las cosas por su nombre: esto no es amor, es sexo. Fin. Y si no, pregunten a sus amigos/colegas/familiares/conocidos si tras vivir un calentón del verano, ha durado más allá de septiembre.

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calenton de verano (3)Lo bueno de los calentones de verano, es que no hay ataduras ni sentimientos de por medio. Todo es pasión, deseo, lujuria, placer. Y eso hace que disfrutemos más, porque no hay preocupaciones, no hay miedos a posibles enamoramientos. ¿O sí? Supongo, bueno, no, estoy seguro que esos calentones de verano, en ocasiones, se han convertido realmente en amores de verano, de otoño, de invierno, de primavera. Pero, ¿por ambas partes? Esa es la gran putada de estos calentones constantes con la misma persona: EL AMOR.

EL AMOR. Y el amor claro que llega, porque no nos engañemos, por más que sea sexo por sexo, es algo íntimo, que una a dos personas y hace que se vayan conociendo poco a poco. Todo ese deseo, puede dar paso al deseo, sí, pero envuelto en algo más profundo, bonito, tierno. Ya no solo buscamos follar, buscamos hacer el amor. ¡PELIGRO, PELIGRO! Aquí viene la otra gran putada: tú puedes quererlo, pero tu compañero de juegos sexuales no quiere eso ni por asomo. ¡PELIGRO, PELIGRO! Aquí vienen los quebraderos de cabeza, las lágrimas, las tarrinas de helados y las largas conversaciones con tus amigos maldiciendo el amor, a l@s tí@s y a todo lo que se mueva. ¡PELIGRO, PELIGRO! Aquí viene la puta manía de no querer cortar algo cuando vemos que nos hace daño, por más que queramos a la otra persona.

Por lo tanto, calentones de verano, sí; amores de verano, no. Todo es cuestión de saber separar muy bien esa delgada línea que separa ambas cosas. Disfrutemos del sexo (con precaución) y del verano y de la playa y de la piscina y del parque y de los magreos constantes pasados por agua.