EL IGLÜ: Horteras Regalos de San Valentín.

Cuando el Señor de las Gafas Amarillas me invitó a participar en su blog, he admitir que todo me pareció ecléctico…

Por Mercedes Barrutia

@merbarrutia / www.mercedesbarrutia.com

Dije que sí, sin dudarlo y con mucho entusiasmo. Pero de repente me preocupé un poco al preguntarme qué podría aportar yo –periodista antitele, anticomercial, antimoda, despeinada, incapaz de ponerle nombre a la cara de una celebriti y sin ningún complejo de ser como soy- en este entorno. “Pues, todo eso, ¡se tú misma!”, me respondió el Jefe sin si quiera preguntarle.

Y qué casualidad. Ayer me llega una invitación periodística y hoy, otra la mar de hortera: las sugerencias de regalo en el día de San Valentín. Toma, pastillas de goma. Se trata de unas bailarinas (otro concepto que aprendí hace no mucho, como podréis imaginar) color rojo pasión, claro. Un rojo vivo tan intenso directamente proporcional al rubor que supone recibirlas. Con un broche dorado clásico o con corazoncitos.

pretty_ballerinas_coleccion_san_valentin_3802_643x

Vale. Lo primero, dudo mucho que las hagan del 42, y menos mal; lo segundo, dudo mucho que alguien que le eche valor y aparezca con eso de regalo no se las lleve puestas él en vez de ella. No se trata de una indirecta para mi marido, que menos mal que vamos en la misma línea, sino para los expertos en mercadotecnia y para aquellos que quieran tener tiempo de descambiarlas…

Y ahora, ¿qué? Me pregunto llegada a este punto. ¡Si hace poco me enteré de que un traje de topos era un traje de lunares! “¿En serio?”. Bueno, pues ya sabemos algo más que cuando empezamos (eso sí, yo seguiré diciendo lunares). Así que, no tengo claro sí soy yo la que os tiene que dar la bienvenida a mi iglú o vosotros a mí a este espacio. Como opinar es gratis, escribiré lo que me dicte el corazón, sin necesidad de creer en Cupido ni en bailarinas edición limitada por exceso de amor. El caso es que aquí estoy, venciendo el miedo al folio en blanco con tinta amarilla.