Porque a veces no somos capaces de decir lo que debemos, todos nos podemos convertir en los peores consejeros estilísticos…

Seguro que os ha ocurrido alguna vez que ves a alguien y piensas – o dices por lo bajini – ¿Cómo ha podido pasar eso? ¿En qué cabeza cabe ese estilismo? Refiriéndote, por su puesto, a lo mal que le queda la ropa o a lo poco propio del conjunto escogido.

No seré yo – ni mucho menos – el que se posicione en contra de que cada uno se ponga lo que le de la real gana… pero hay veces que algunas decisiones estéticas te hacen pensar, claramente, la siguiente frase: “tus amigas/os, tu familia, tu marido/mujer (o quien sea de tu confianza) no te quiere”.

No estoy hablando de gustos personales o estéticas que no van acordes con nuestro estilo – como por ejemplo alguna colección de pasarela vilmente fusilada y luego mal combinada que vemos en las calles a diario – sino que hablo de esa gente que consigue estropearse y hacerse un flaco favor (independientemente de que haya más o menos belleza de base) y cuya “metida de pata” se puede ver de manera objetiva.

Sé que a veces estamos cansados del bonitismo, sé que hay que defender a capa y espada el rollo “mujer real (aunque en este artículo que publiqué me hacen dudar), sé que la esencia de cualquier persona va más allá de su estilo y su aspecto; y sobre todo sé que la belleza está en el interior. ¡Pero eso no quiere decir que te dejes, te olvides, pases o no te des cuenta y te acabes de colocar un atuendo, peinado o maquillaje que te ha destrozado por completo!

frenemies tus amigas no te quieren 2Me da igual peso, altura, etnia o religión, todos somos capaces de estropearnos en algún momento. Recordemos que tu libertad termina donde empieza la de los demás, y está muy feo que traumatices a la gente con tal estilismo. ¡Los ojos también sufren!

Y es en ese momento donde deberían entrar nuestras amigas y amigos, y en el que caso de que éstos escaseen, recurrir a familiares, vecinos o incluso compañeros de trabajo.

En relación a esto tendríamos que hacer un homenaje a las madres del mundo, que siempre son las primeras y las que mejor hacen esta labor social. Aunque a veces pueden llegar a ser un poco crueles y no tener mucha mano izquierda, tienen una mirada crítica capaz de escanearte por completo.

Yo intento ser totalmente sincero cuando acompaño a alguien de compras – y eso ha hecho que cada vez acompañe a menos gente – o cuando me piden consejo para salir o ir a algún sitio. (a la gente no le gusta que le digas la verdad). Veo necesaria esa sinceridad, por su propio bien y por ello siempre intento dejar clara mi postura, no ya como experto en moda sino como ser humano con ojos. También halago cuando van bien, por supuesto.

En mi caso ocurre igual, me gusta que me digan lo que me sienta mejor o peor (que luego yo haré lo que quiera). Las críticas siempre son bien recibidas si son constructivas, y sino, al menos que sean divertidas (Por cierto ¡Estoy de enhorabuena en el blog ya que tras 4 años, he recibido mi primer anónimo insultándome! Lo podéis ver aquí ¡Eso es un imprescindible en cualquier blog de moda que se precie!).

Asi que sospecha de esa amiga que siempre te ve perfecta aunque no puedas respirar y se te vea el toto; o de aquel amigo que siempre te ve “más delgado y más moreno” aunque sea justo después de navidad. Los denominado frienemies (Friends + Enemies / amigos + enemigos a la vez) están por todos lados y nos hacen un flaco favor, no te conviertas en uno de ellos y rodéate siempre de gente que sea estimulante y sincera ¡y sobre todo con buen ojo!