Anna Selezneva consigue en esta nueva campaña de Blumarine conjugar dos sensaciones muy difíciles de unir: la sensualidad con el romanticismo.

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (2)

La primavera – verano 2013 de Blumarine viene capaz de enamorarnos o de ponernos palote, o de todo a la vez. La fotógrafa Camilla Akrans se lleva a la modelo Anna Selezneva al campo, la rodea de flores de almendro – una de las flores más bonitas y evocadoras que existen – y la rodea de una luz bastante “dura” y directa para conseguir una campaña polivalente. Todos claros que se mezcla – suelo y ramas – o chocan con el fondo – ese cielo azul.

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (6)

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (8) anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (4)

Aunque no sorprende – la fórmula esta bastante repetida – si consigue que valoremos la diferencia y la dificultad en marcar unos parámetros que sean sexys sin ser indecentes, todo con unos tintes románticos y naturales (en el sentido de sencillez) muy fuertes.

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (1)

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (3)

A través de ciertas posturas, gestos o mirados, somos capaces de descubrir la evocadora presencia de la modelo que nos puede recordar tanto a una ninfa… o a una chica que intenta seducir a la cámara dejándose llevar. Un acierto de campaña que creo que posiciona a Blumarine en un nicho en el que es muy difícil establecerse.

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (7)

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (9)

anna-selezneva-blumarine-primavera-verano-2013 (5)