La primera vez que oí la palabra chapines fue en el Mago de Oz, desde entonces, tampoco es que la haya vuelto a escuchar demasiado…

Me pareció tan ruda a la par que acogedora que me pareció idónea para la situación de Dorothy. Unos preciosos zapatos para vivir toda una aventura. Desde entonces, no puedo asociar dicha palabra a otro contexto… más que a unos brillantes zapatos rojos.

Chapines Mago de Oz

Puede que no sean tendencia ahora, pero no cabe duda de que siempre nos recordarán de que en ningún sitio se está como en casa, y que muchas cosas pueden solucionarse chocándolos tres veces! (vale, bien, me bajo del pony y soy realista: nada se va a arreglar porque choques los zapatos, pero al menos puede servir para relajarte… algunos cuentan hasta 10, otros aprietan los dientes, yo chasquearé mis chapines!)

· Por cierto, creo que vuelve – o llevan intentando que vuelva un tiempo – aquello de los zapatos con calcetines ¿te atreves? Yo digo que sí, pero con reservas (y con esta frase me acuerdo de mi genial amiga Patri, que la usa a veces! ,-)