Unos zapatos pueden convertirse no sólo en un genial complemento, sino en un verdadero alegato a la belleza a través de sus formas y colores.

estética de las formas

No recuerdo cuándo fue el momento en que comenzaron a gustarme los zapatos como objeto. Creo que siempre ha estado ahí, no de una manera fetichista, no ligado a una aspiración o a un deseo,simplemente como objeto atractivo, bello (dependiendo del caso y de los gustos), prácticos (o no, dependiendo del caso y de la función)…

Se trata de un interés más estético que práctico, más de formas que de contenido, más de ideas o sentimientos que transmiten que como base fundamental de subsistencia. Algo superfluo (reconozcámoslo, no es un bien de primera necesidad) pero que puede valer  mucho más de lo que cuesta en sensaciones, confianza o muestra de personalidad. Ese perfil contiene en sí mismo todo el poder del arte, de la arquitectura, de la moda y de la confianza que os podáis imaginar.

Por eso hay zapatos que literalmente me enamoran, y aunque no sean para mi, ni me gustaría ponérmelos para pasear, sí que consentiría tener alguno de estos colocados en una vitrina en la pared, como muestra fundamental de que la belleza y la esencia de las formas va más allá de géneros, marcas, estilos o status, y corresponde  a los valores que cada uno aplica a lo que ve. Pondría estos zapatos junto mi Kapoor, no como comparación, ni mucho menos, sino como muestra de que el gusto estético se puede encontrar en muchos y muy variados sitios.

Son Paule-ka, y me han hecho descubrir una firma  ala que seguir con lupa, con propuestas que me gustan bastante. Gracias a Patricia que los colocó en su facebook, en el que día a día nos muestra diversos zapatos sobre los que reflexionar.