Bell & Ross reinterpreta ese glorioso pasado relojero con su nuevo y excepcional reloj Vintage WW2 Military Tourbillon, que reúne cuatro complejidades en una caja de titanio de 45 mm dotada de una tapa de protección.

WW2 Military Rourbillon de Bell&RossDiseñados para marcar el compás de los primeros años felices del incipiente siglo veinte, los relojes tuvieron que cambiar de aspecto para afrontar la Primera Guerra Mundial. Cuando aparecieron las nuevas armas en los campos de batalla, como los aviones de combate y los carros blindados, los instrumentos de relojería tuvieron que adaptarse a esta revolución tecnológica. De este modo, la funcionalidad, la fiabilidad, la precisión y la durabilidad se convirtieron en los parámetros esenciales. Para proteger el frágil cristal que recubre la esfera, algunos relojes fueron dotados de auténticas rejas de metal.

 

Gracias a la opción de tener la tapa abierta o cerrada, el WW2 Military Tourbillon posee dos caras. Y aunque evoca un noble pasado militar en el que el peligro amenazaba tanto al reloj como a quien lo llevaba puesto, ahora su diseño con tapa protectora se pone al servicio del placer de la vista y de las emociones suscitadas por la alta relojería.

 

Durante la Primera Guerra Mundial, el frágil cristal mineral de los relojes corría los mayores riesgos durante los combates aéreos y terrestres. Las rejas metálicas protegían las esferas, pero dificultaban la visibilidad y la lectura de las indicaciones. Hoy en día los cristales son de zafiro, por lo que resultan muy sólidos y no necesitan de protecciones. Por ello, además de ser evocadora  del pasado, la tapa del WW2 Military Tourbillon pasa a ser una parte integrante del reloj, reforzando la legibilidad de la esfera gracias a sus formas curvas que realzan las indicaciones. Las aberturas dibujadas en el metal revelan toda la información horaria y sus complejidades, permitiendo que la mirada del usuario se concentre en lo esencial. Este protector se abre mediante una bisagra que revela la totalidad de la esfera y permite admirar su elegancia clásica; el reloj sigue siendo funcional incluso cerrado, gracias a las discretas graduaciones de los minutos.