Estaba dudoso sobre si reflexionar sobre este tema o correr un tupido velo sobre mis Gafas Amarillas…

Sobra decir que este texto se enmarca en un espacio distendido y como siempre con la acidez que nos pueden aportar unas gafas amarillas. Gafas Amarillas que por cierto ahora pueden estar al alcance de todo el mundo por el módico precio de 17,95 leuros en el Emporio Amancio. (y ni que decir tienen las copias que encontramos en los negros o en los chinos)

Esta claro que la inspiración, la revisión, los homenajes – y todas las maneras elegantes de llamar a las copias – hoy en día son una constante en el mundo de la moda, por ello no me ha extrañado nada descubrir como Zara ha fusilado las míticas wayfarer de Ray Ban, cosa que, por otra parte, ya habían hecho en otras ocasiones. Este caso es aún más concreto ya que podemos encontrar este modelo de gafas en amarillo.

Al principio me sorprendió; mi “originalidad” (toda la originalidad de la que puedo hacer gala con unas gafas tan mainstream como estas) se perdía por momentos, mi identidad podría ser copiada y reproducida por otros hombres y mujeres a lo largo del globo ¿Nacerían nuevos y mejorados señores de las Gafas Amarillas?. Y ahora promulgo, ojalá que sí!

Un buen amigo me dijo: “Ahora ya sabes cómo se siente Miuccia Prada“. No me parece punto de comparación tal – no es lo mismo ser que estar que te copien diseños propios y originales que algo sobre lo que te has apropiado con nocturnidad y alevosía – ojala hubiera yo diseñado las wayfarer amarillas en su momento – Confieso que no pedí a nadie derechos para colocarme las gafas de sol amarillas por montera. Cosas tan “tontas” como estas haces que comiences a valorar que todo en este mundillo es revisable y que la originalidad o diferencia no te la da la ropa o incluso una idea, sino cómo te enfrentas tú a esa evolución. Prada no es más y mejor Prada por sus vestidos, o por las copias que de ellos hacen, sino por conseguir año tras año sorprender y dictar los parámetros fundamentales de las tendencias globales. Prada no es ropa, es actitud.

Y como tal, lo mismo pasa con estas gafas amarillas, me alegro que ahora estén disponibles y dispuestas a trasladar esa visión desenfadada y ácida a cuanta más gente mejor. Ahora cada vez que alguien compre ese modelo, en ese color, sin duda estará contribuyendo a dar un poco de vida y color a su entorno, y eso siempre es positivo.

Larga vida a las Gafas Amarillas (o de cualquier color) y a las sensaciones y actitud que transmiten.