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Bien sea haciendo el camino Francés (desde Sarria) o el camino Portugués (desde Tui). Recorrer el camino de Santiago es toda una experiencia, tanto religiosa, como personal, como física. Esto también sucede con el camino Inglés (desde Ferrol) o en su versión desde Oporto. E incluso el camino del Norte desde Oviedo o la versión francesa que comienza en Saint Jean Pied de Port. O desde León o desde O Cebreiro. Sea como fuere, el objetivo es llegar a Santiago y abrazar al Apóstol.

Las paradojas del ser humano. Ni con calor ni con humedad. Los expertos recomiendan no adentrarse en el Camino de Santiago mezclando ambos factores, pero, curiosamente, el número de peregrinos aumenta durante los meses de verano, consecuencia de las vacaciones. Otras teorías defienden esta aventura al haber más horas de luz, esa energía que proporciona el Sol, paisajes más hermosos y que en Galicia no hay un verano tan extremo como en Sevilla.

Sea como fuese, si estás planificando tu recorrido como peregrino, quizá te interese conocer algunos consejos básicos y aplicables exclusivamente durante los meses de verano; ya sea cumplimentando estaciones andando o en bicicleta, y ten en consideración que, tomando como referencia unos 100 kilómetros de distancia, emplearás entre 4 y 6 días como mínimo. La condición física influye más allá de los tiempos, hasta el punto de dictaminar si llegarás a Santiago a Compostela.

Consejos para afrontar el Camino de Santiago

Prepárate durante unos meses antes: tanto si lo haces andando como si utilizas la bicicleta, es clave entrenar durante los meses previos para ir acomodando al cuerpo. Y como hará calor y cierta humedad, trata de recrear esas condiciones atmosféricas. Los expertos recomiendan ejercitarse durante una hora, al menos, durante 3 días a la semana.

Planifica tu ruta y tus alojamientos: mientras entrena, no te olvides de elegir alguno de los 8 caminos más populares que terminan en Santiago de Compostela, así como qué alojamientos utilizarás para descansar. Ten en cuenta que habrá muchos peregrinos y que debes reservar tu alojamiento. O quizá seas de ir en tienda de campaña. Otra opción.

scenic view of a green valley and mountains
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Equipamiento más ligero: en verano no es necesario que portes como muchos complementos como en invierno. Es una ventaja. El máximo es entre 6 y 8 kilos para cargar diariamente tu mochila. No te olvides linterna, vaselina, botella de agua, ropa (que irás lavando), saco de dormir, algún impermeable y algún medicamento para cuando surjan los dolores físicos.

Protégete del Sol: no olvides unas buenas gafas de Sol y la pertinente crema protectora. Estarás muchas horas bajo el Sol y deberás aplicarte cremas solares cada poco tiempo. Una gorra o sombrero tampoco deberás olvidarlo en casa.

Descanso o fiestas populares: el verano es época de celebraciones en los pueblos de España y mientras recuperas el esfuerzo quizá puedas echarte un baile en alguno de los pueblos que irás atravesando.

Un refresco te ayudará: no hablamos de una bebida, sino de darse algún posible baño en alguna fuente, río o similar que puedas encontrar en tu trayecto hasta abrazar al Apóstol Santiago. Será de gran ayuda para ir resistiendo al esfuerzo que harás para superar las oscilaciones del terreno escarpado.