Famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas. Desde caprichos hasta las negociaciones milimétricas de grandes superproducciones, repasamos los secretos de vestuario más fascinantes y cómo las grandes leyendas lograron burlar el inventario de los estudios para llevarse a casa auténticas joyas de la historia de la moda y cine (o las series).
¿Pueden las actrices y los actores quedarse con el vestuario de sus películas o series? En teoría, los estudios guardan cada prenda bajo llave en enormes almacenes con la precisión de un búnker militar, para reutilizarlos, monetizarlos o reconvertirlos en otras prendas. Sin embargo, la realidad de la industria cinematográfica demuestra que, con la cláusula contractual adecuada, una amistad de altura o la complicidad del equipo de diseño, más de una estrella y famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas y han llenado su armario con prendas de sus personajes.
Bette Davis y Olivia de Havilland: Las pioneras del cine clásico que burlaron a los estudios
En 1939, durante la titánica producción de Lo que el viento se llevó, los grandes estudios consideraban el vestuario como propiedad industrial intocable destinada exclusivamente a los inventarios corporativos. Sin embargo, dos de las actrices más listas y con mayor carácter de la época dorada, Bette Davis y Olivia de Havilland, decidieron cambiar las reglas del juego. A base de una mezcla de picardía, negociaciones al límite con los jefes de planta y una capacidad innata para camuflar vestidos de época y sombreros antes de que los contables hicieran el recuento oficial, lograron rescatar piezas de costura histórica que de otro modo habrían quedado condenadas al anonimato del almacén.

Marilyn Monroe y el modisto William Travilla: El secreto mejor guardado de Los caballeros las prefieren rubias
Marilyn Monroe sabía perfectamente el poder icónico que desprendía cada uno de sus estilismos en la gran pantalla. En 1953, durante la filmación de Los caballeros las prefieren rubias, la actriz logró conservar valiosas piezas del inolvidable guardarropa de Lorelei Lee gracias a la estrecha y cómplice amistad que mantenía con el legendario diseñador William Travilla. Lejos de las estrictas directrices de los estudios de la Fox, el modisto encontraba la manera de cederle o apartarle de forma extraoficial estos tesoros de alta costura, convirtiendo su vestidor privado en un auténtico museo cinematográfico.

Grace Kelly y su idilio con la elegancia en La ventana indiscreta
La inolvidable Grace Kelly elevó la sofisticación a la categoría de arte en sus colaboraciones con Alfred Hitchcock. En 1954, durante el rodaje del clásico La ventana indiscreta, la actriz demostró que el suspense no estaba reñido con el buen gusto milimétrico. Gracias a su estatus y a su estrecha sintonía con el equipo de vestuario, pactó de forma sistemática rescatar y conservar los delicados pañuelos de seda y los guantes blancos de alta costura que lució frente a la cámara, piezas que hoy en día siguen definiendo el estándar de la elegancia atemporal.

Sara Montiel y su visión empresarial con los vestidos de El último cuplé
La gran Sara Montiel demostró en 1957 que tenía una visión comercial y artística de infarto. Cuando rodó la mítica película El último cuplé, la artista no se conformó con cobrar su caché, sino que pactó contractualmente la propiedad absoluta de los fastuosos vestidos de época y las deslumbrantes estolas de visón. Su estrategia era impecable: utilizaba el auténtico vestuario cinematográfico original como base de su propio fondo de armario para financiar y lucir en sus posteriores y exitosas giras teatrales por España y América Latina.

Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy: La alianza eterna en Desayuno con diamantes
Si hay una simbiosis perfecta entre actriz y diseñador en la historia del cine, esa es la que formaron Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy. En 1961, la actriz aprovechó su estrecha y legendaria amistad con el modisto francés para incorporar de forma directa gran parte de la alta costura que lució en producciones inolvidables como Desayuno con diamantes a su vestidor personal, difuminando para siempre la línea entre la elegancia de celuloide y la sofisticación de su día a día.

Natalie Wood y el poder intocable en Esplendor en la hierba
Natalie Wood era, a principios de los años sesenta, una de las grandes niñas prodigio convertidas en superestrella absoluta de la Warner Bros. En 1961, aprovechando esa posición de auténtico poder dentro de los estudios, la actriz consiguió conservar como recuerdo personal los románticos vestidos juveniles y de estilo folk que lució para dar vida a la trágica Deanie Loomis en el aclamado drama romántico Esplendor en la hierba, protegiendo un pedacito de su historia interpretativa.

Elizabeth Taylor y los caprichos faraónicos de Cleopatra
Elizabeth Taylor rodó Cleopatra en 1963 bajo unas condiciones de realeza absoluta que reescribieron las normas de Hollywood. Consciente de la magnitud faraónica de la producción, la actriz negoció formalmente cláusulas que le permitieron quedarse con varios de los deslumbrantes vestidos de pedrería, capas doradas y accesorios elaborados con hilos de metales preciosos que lució en la pantalla, convirtiendo el rodaje en el inicio de su legendaria colección privada de alta costura histórica.

María Félix: La Doña y su cláusula innegociable en Doña Diabla
Entre las décadas de 1940 y 1969, la gran diva mexicana María Félix impuso su ley en la industria cinematográfica con una regla que no admitía discusión. En rodajes tan emblemáticos como Doña Diabla, La Doña incluía una cláusula absolutamente innegociable en su contrato: todo el vestuario de alta costura creado exclusivamente para ella por el diseñador Armando Valdés Peza tenía que terminar, al finalizar el último plano, en los armarios de su propia residencia.

Barbra Streisand y su mansión convertida en museo personal tras Funny Girl
Barbra Streisand también está entre las famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas. Acumuló tantísima ropa, calzado y atrezo original de sus icónicos musicales de los años sesenta, como Funny Girl y Hello, Dolly!, que en 1968 se dio cuenta de que ya no cabía en un armario convencional. Lejos de devolverlo a los estudios, la artista decidió ampliar y acondicionar espacios exclusivos y gigantescos en su propia mansión privada para albergar un archivo cinematográfico personal digno de cualquier museo de bellas artes.

Carrie Fisher y el mítico tesoro espacial de Star Wars
Carrie Fisher inmortalizó a la Princesa Leia en El retorno del Jedi en 1983, convirtiéndose en un auténtico icono de la cultura pop. Con su característico e irreverente sentido del humor, la actriz se encargó de conservar personalmente varias piezas clave del vestuario de la rebelde más famosa de la galaxia, incluyendo elementos de su histórico conjunto metálico, asegurándose de retener un trozo material de la historia intergaláctica.

Julia Roberts y el desvío de las bolsas de compras en Pretty Woman
Julia Roberts firmó un acuerdo implícito y muy entrañable en 1990 durante la filmación de Pretty Woman. Antes de que su personaje viviera la archiconocida transformación de alta costura en las exclusivas tiendas de Rodeo Drive, la actriz logró conservar varias de las prendas informales de estilo casual, las botas altas y la ropa de calle de las primeras escenas del filme, que se convirtieron en la seña de identidad más cómoda de su inolvidable Vivian Ward.

Alicia Silverstone y el tartán amarillo inolvidable de Clueless
Alicia Silverstone se convirtió en la reina absoluta de los institutos de Beverly Hills en 1995 gracias a su papel como Cher Horowitz en Clueless. Para celebrar el impacto cultural de la película, la propia producción decidió tener un detalle con la protagonista y le regaló oficialmente varios accesorios y piezas clave con estampado de cuadros escoceses (el famoso tartán amarillo) que hoy forman parte de la historia de la moda adolescente.

Glenn Close y el pulso histórico a Disney por el vestuario de Cruella de Vil
Glenn Close protagonizó uno de los movimientos contractuales más brillantes de los noventa en 1996 durante la filmación de 101 dálmatas. Al ver los desorbitados costes de alta costura diseñados por Anthony Powell para dar vida a Cruella de Vil, los ejecutivos de Disney intentaron entregarle réplicas baratas. Close se plantó, hizo valer una cláusula contractual milimétrica y se llevó el guardarropa original entero a un almacén privado en Nueva York, donándolo años más tarde a la Universidad de Indiana.

Gabrielle Union y el uniforme escolar de A por todas que acabó en Halloween
Gabrielle Union dejó huella imborrable en el cine de comedia adolescente cuando interpretó a Isis en la mítica película de animadoras A por todas en 2000. Al terminar el rodaje, la producción le regaló de forma oficial el uniforme original de las Clovers, una prenda de estética universitaria que la actriz ha reutilizado en numerosas ocasiones posteriores para divertidos eventos y fiestas de disfraces.

Daniel Radcliffe y su colección de gafas redondas en Harry Potter
Daniel Radcliffe creció literalmente ante las cámaras interpretando al mago más famoso del mundo. A lo largo de toda la saga cinematográfica de Harry Potter que arrancó en 2001, el actor tuvo la romántica y entrañable costumbre de pedir y conservar las distintas gafas redondas que usaba en cada entrega a medida que iba cambiando de tamaño, acumulando un pequeño tesoro nostálgico de su infancia en Hogwarts.

Nicole Kidman y los corsés de cabaret en Moulin Rouge!
Nicole Kidman deslumbró al mundo entero dando vida a la inolvidable corista Satine en la arrolladora fantasía musical de Baz Luhrmann, Moulin Rouge!, estrenada en 2001. Cautivada por el detallismo artesanal del diseño de vestuario, la actriz se encaprichó de varios de los corsés de pedrería ajustados a medida y vestidos de plumas, logrando rescatarlos del set para atesorarlos en su colección privada.

Angelina Jolie y el equipamiento táctico de Lara Croft en Tomb Raider
Angelina Jolie demostró una fuerza física y carisma arrollador al convertirse en la heroína de acción definitiva en Lara Croft: Tomb Raider en 2001. Con el visto bueno absoluto de la producción y los directores de atrezo, la actriz retuvo como recuerdo personal piezas clave de su equipación táctica, las icónicas camisetas de tirantes, las cartucheras y los cinturones de cuero con los que surcó las ruinas arqueológicas de medio mundo convirtiéndose así en una más de las famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas.

Reese Witherspoon y la mudanza rosa de Elle Woods en Legalmente rubia 2
Reese Witherspoon blindó contractualmente su paso por la comedia rosa en 2003 al firmar la secuela de Legalmente rubia 2. La actriz negoció llevarse absolutamente todo el guardarropa de su carismática Elle Woods, metiendo en la mudanza personal un lote histórico que incluía ni más ni menos que 77 pares de zapatos de tacón firmados exclusivamente por Jimmy Choo.

Meryl Streep y las icónicas gafas de sol de Miranda Priestly en El diablo viste de Prada
Durante el rodaje de El diablo viste de Prada en 2006, Meryl Streep se metió tanto en la piel de la temida editora de moda Miranda Priestly que terminó encaprichándose de uno de los accesorios más codiciados del set: las gafas de sol de alta gama que definían el aura impenetrable del personaje. Lejos de devolverlas al departamento de atrezo al grito de «corte», la actriz logró conservarlas como recuerdo personal. ¿Lo más divertido? Años más tarde, decidió rescatarlas y ponérselas con total orgullo durante una divertida escena musical de Mamma Mia!.

Sarah Jessica Parker y el archivo bajo llave de Carrie Bradshaw en Sex and the City
Sarah Jessica Parker asumió un papel fundamental en la conservación de la historia de la moda televisiva cuando finalizó la serie Sex and the City en 2008. La actriz se aseguró de retener la inmensa mayoría del icónico armario de Carrie Bradshaw, manteniéndolo clasificado al milímetro por temporadas, episodios y combinaciones en un almacén privado que funciona como un auténtico templo de culto estilístico.

Andrew Garfield y el sueño de infancia con el traje de Spider-Man
No solo hay famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas, también encontramos algunos hombres. Andrew Garfield cumplió la fantasía de cualquier niño amante de los cómics en 2012. Tras finalizar su participación en The Amazing Spider-Man, el actor solicitó formalmente a la producción si podía conservar uno de los trajes completos de licra del superhéroe arácnido, logrando que el estudio accediera a concederle este inolvidable trofeo infantil.

Dakota Johnson y la lencería autorizada de Cincuenta sombras de Grey
Dakota Johnson se enfrentó a uno de los rodajes más mediáticos de la década al protagonizar la trilogía de Cincuenta sombras de Grey a partir de 2015. Con la total autorización y el beneplácito del departamento de atrezo del set, la actriz mantuvo como recuerdo personal la lencería fina específica y las prendas de ropa interior que utilizó para dar vida a Anastasia Steele.

Jennifer Lawrence y las botas todoterreno de Katniss Everdeen en Los juegos del hambre
Jennifer Lawrence volvió a demostrar su afinidad por conservar recuerdos prácticos en 2015 al cerrar la exitosa saga distópica de Los juegos del hambre. Como trofeo personal e inalienable de su paso por la revolución, la actriz se quedó con la característica chaqueta de cuero desgastado y las botas todoterreno que su personaje Katniss Everdeen utilizaba en el distrito 13.

Ryan Reynolds y el traje oficial de la discordia en Deadpool
Ryan Reynolds luchó incansablemente durante años para sacar adelante la película de superhéroes Deadpool, estrenada en 2016. Por esa razón, al terminar el rodaje, el actor acordó formalmente con el estudio quedarse con el traje oficial del antihéroe de Marvel, bromeando en repetidas ocasiones con que nadie se atrevería a pedírselo de vuelta.

Zendaya y la sudadera fetiche de Rue en Euphoria
Zendaya revolucionó la pequeña pantalla interpretando a la problemática Rue Bennett en la aclamada serie de HBO Euphoria a partir de 2019. Debido al enorme peso emocional del personaje, la actriz consiguió que el departamento de vestuario le permitiera fichar y conservar la famosa sudadera burdeos oversize que acompaña al personaje durante media temporada.

Úrsula Corberó y la resistencia urbana de Tokio en La casa de papel
Úrsula Corberó se despidió en 2021 de uno de los personajes más icónicos de su carrera internacional: la carismática Tokio en el fenómeno mundial de La casa de papel. Con el visto bueno absoluto del equipo de producción, la actriz guardó con muchísimo cariño varios elementos, cazadoras cortas de cuero negro y prendas de la estética urbana de su recordado mono rojo.

Margot Robbie y los pequeños tesoros rosas de la casa de ensueño de Barbie
Margot Robbie lideró el fenómeno cinematográfico y estético más grande de la última década protagonizando la superproducción Barbie en 2023. Como broche de oro a una campaña publicitaria e histórica sin precedentes, la producción le regaló accesorios específicos, gafas retro y piezas de atrezo inspiradas directamente en la icónica casa de ensueño de plástico siendo una de las más recientes famosas que se quedaron con el vestuario de sus películas.


