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Fumar y beber…. ¿de verdad está tan mal visto?

Me hace gracia evaluar cómo dependiendo la temporada se vanaglorian comportamientos y se desprecian otros ampliamente en boga en la temporada pasada. Si no que se lo digan al estampando de flores, que vive en perpetuo stress. Pero no me refiero a tendencias puntuales – o más o menos repetitivassino a comportamientos sociales, y a la imagen del hombre políticamente in/correcto

Hasta no hace mucho, un cigarro era símbolo de glamour, distinción, feminismo si eran chicas y “machotismo” si eran hombres. Ahora, el fumar está demodé, no sólo por la ley (que, me sincero, la considero necesaria) sino por las repercusiones negativas que implica la visión e idealización de dicho producto. En un momento donde lo que se valora enormemente es un aspecto icónico, elegante, más bien “tirando a saludable” y sobre todo serio – echo muy en falta más diversión en el mundo de la modael alcohol y el tabaco han quedado desterrados, aunque el tercer vicio por excelencia, el sexo, sigue vigente en cada toma.

 

Me ha sorprendido ver esta editorial en Vogue Hommes International, donde el yogurín Simon Nessman – ¿no os pegaba para esta edito un hombre un poco más maduro? – nos muestra el sueño Californiano de cualquier gentleman, un hombre que se pasa la corrección política por el forro y se relaja basándose en American Gigoló. Fotografiado por Paul Jasmin y con vestuario de, entre otros, Burberry, Marc Jacobs, Alexander McQueen, Lagerfeld, o Polo Ralph Lauren, vemos como este hombre seguro de sí mismo disfruta de un cigarro o un copazo.

  

¿Qué es lo políticamente correcto aquí? ¿Enseñarlo tal cual? ¿Esperar a que termine de fumarse el cigarro para disparar la foto? ¿Se enfadará alguna marca al verse relacionada con cigarros y alcohol? – porque no cuela que se vaso sea Nestéa¿Si fuera una mujer sería más o menos escandaloso?

   

Tantas preguntas… y yo sin mi vodka. Si, ¿a quién no le apetece un vodka naranja un viernes por la mañana?