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Un sector en el que la mujer es (y debería ser) la gran protagonista. Moda y feminismo van (¡y así debe ser!) de la mano.

Moda y feminismo han ido de la mano desde el siglo XIX. Por aquel entonces el movimiento ni siquiera tenía un nombre y era tan solo la rebeldía expresa de las mujeres que no se sentían satisfechas con una vida en la que todo se hacía a la medida de los hombres. La moda ha acompañado a esta transformación social contribuyendo, dentro de su terreno, a liberar a la mujer en uno u otro sentido. Por lo que quiero destacar algunos momentos e iconos de moda y feminismo que aportaron su granito de arena en el empoderamiento femenino.

Del corsé a la “liberación” de Poiret y Chanel.

Probablemente una de las prendas más crueles que hayan existido jamás, el corsé, impuesto para acentuar la silueta reinante en el siglo XVIII llegaba a causar desmayos entre las mujeres de la época al no poder respirar con normalidad. La prenda estaba tan engranada en el día a día que algunas damas, cuya figura había sido alterada por el uso de lazadas cada vez más ceñidas, se jactaban de que su cintura de avispa no era producto de una tortura prolongada, sino de un regalo divino con el que habían sido bendecidas en su nacimiento. Una muestra clara de cómo la sociedad con su sutil control puede crear enajenación en el concepto propio de la mujer. ¿Hasta cuándo duraría este suplicio?

Paul Poiret fue un modisto parisino de principios del pasado siglo que liberó a la mujer del suplicio que suponía el corsé. Su figura queda a menudo eclipsada por Gabrielle «Coco» Chanel, a quien se le suele atribuir este logro aunque tenía como referente a Poiret. Pero ciertamente Coco Chanel no solo sentenció el corsé sino que sus contribuciones a la moda para la mujer fueron mucho más allá. ¡Liberó el movimiento de la mujer!

Quizá destaca de todos sus avances el uso de tejidos más cómodos y adaptados a las nuevas necesidades sociales y la apuesta por los vestidos de dos piezas, inexistentes hasta el momento, los cuales brindaban total movilidad y comodidad a las mujeres que los llevaban. Coco Chanel estableció un importante precedente mostrando que moda y feminismo – sin ser ella feminista per sé –  no eran posturas reñidas.  ¡La moda podía luchar, por la parte que le tocaba, en la liberación femenina! Los modelos en boga no tenían por qué cosificar a la mujer.

Moda y feminismo 

¡Es hora de llevar los pantalones!

Han pasado más de doscientos años desde que el pantalón dejó de ser una prenda exclusivamente masculina y en este dilatado intervalo de la historia han quedado retratados importantes hitos del feminismo en la moda. “A finales del siglo XIX, las mujeres empezaron a usar pantalones para el trabajo industrial. Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres llevaban los pantalones de su marido cuando acudían a su empleo“. Las primeras en usar pantalones fueron las sufragistas Elizabeth Smith Miller y George Sand. No sería hasta los 60 cuando André Courrèges propuso el pantalón largo para las mujeres como objeto de moda, (ahí daría comienzo la era del traje pantalón) y se comenzó a eliminar las prohibiciones – porque sí, en algunas ocasiones estaba PROHIBIDO USAR PANTALONES  – en los colegios, trabajos o incluso restaurantes. Muy recomendable este artículo que cuenta la historia de como una mujer fue detenida por llevar los pantalones y este libro que narra la lucha de las mujeres por llevar pantalones.

Inspiración femenina para crear y comunicar…

Gracias al atrevimiento de la diseñadora francesa surgieron otros nombres destacados en la industria. Volviendo a nacer una propuesta feminista en moda en los 50. Aunque a todos al pensar en esos años pensamos en la icónica Pin-up colocando un pastel recién hecho en el alféizar de la ventana, no se nos puede olvidar que en este preciso instante se estaba fraguando una segunda oleada de feminismo cuyo exponente gráfico podemos encontrar en “Rosie, la remachadora” de Naomi Parker Fraley.

El relevo en aquella época lo cogería Claire McCardell, denominada “madre de la moda americana“. Mientras Dior recuperaba atuendos de otrora como las hombreras y las grandes faldas con su “New look”, McCardell abogaba por telas suaves y bandas elásticas que, si bien ensalzaban la silueta femenina, en ningún caso atentaban contra el cuerpo de las portadoras.

  

Su perspectiva pragmática superpuesta a sus dotes de alta costura causaron furor entre las mujeres de la década, inspiración que llega hasta la actualidad y en las escuelas de diseño y confección se estudia sobre las decisiones de confección de McCardell. La italiana Elsa Schiaparelli es otra de las diseñadoras que se analizan, junto con 

Diane von Furstenberg, la irrepetible Vivienne Westwood, Donna Karan, Miuccia Prada, Carolina Herrera. Todas ellas estandartes de “la moda feminista” creada por mujeres y pensando en ellas. Y seguimos con toda esa plétora de mujeres que copan hoy las pasarelas de moda con sus creaciones como Stella McCartney, Phoebe Philo, las hermanas Mulleavy, Monique Lhuillier, Vera Wang, Isabel Marant, etc. En España encontramos mujeres como Amaya Arzuaga, Ana Locking, Elena Benarroch, Aghata Ruiz de la Prada, Purificación García, Maya Hansen, Vicky Martín Berrocal, María Escoté, Pura López, Teresa Helbig, etc… El trabajo de todas inspira a la calle y a nuevos creadores.

Igual ocurre en relación al periodismo de moda. Grandes nombres femeninos inspiran al mundo como las editorias de publicaciones Anna Wintour, Carine Roitfeld, Anna Dello Russo, Franca Sozzani o las periodistas y críticas Suzy Menkes, Vanessa Friedman, Cathy Horyn. En España tenemos ejemplos como Eugenia de la Torriente, Leticia García. Aunque todas son mujeres muy distintas lanzan al mundo un mensaje unitario de poder y reconocimiento.

Todo ello sin entrar en el mundo de las modelos. Una rama no solo de negocio brutal – por las ventas que consiguen de los productos que defienden – sino por lo que pueden inspirar con sus actos, acciones o decisiones a defender y redefinir la industria.

Moda y Feminismo: ¿conciencia o mercado?

El paradigma social y la lucha feminista ha avanzado y cambiado mucho en la transición al nuevo milenio y por eso no es raro encontrarse cada semana alguna acción de reivindicación social que apoye el feminismo. Ya en 2014 la revista Elle creó la primera portada feminista de una revista de moda.

Durante 2016 y 2017 hemos sido testigos de muchos momentos que han empoderado a la mujer: el hashtag #FreeTheNipple, la dilución de géneros de la colección Let Her Rave de Zoe Buckman, el mensaje «We should be all feminists» en las camisetas de Dior… siempre vienen ensombrecidos por el movimiento económico y empresarial que provocan.

Moda y feminismo

Se criticó mucho la colección “feminista” de Chanel debido a sus consignas un poco frívolas y aunque es cierto que podían haber profundizado más, creo que quizá sirvió para abrir los ojos al público masivo de que algo se esta moviendo (y deseando) a nivel global. Muchas jóvenes que no tenían mucha idea del movimiento encontraron una puerta de entrada para empezar a alzar su voz – espero que luego hicieran el esfuerzo de profundizar, ¡pero me alegro que la moda encendiera la llamita! Yo más que creer que es una “tendencia” creo que es una mezcla entre intereses sociales y comerciales muy interesante. Vale que las marcas buscan forrarse, pero pueden hacerlo lanzando mensajes frívolos o mensajes empoderadores, ¿por qué no apostar por lo segundo?

  

Las influencers: La última barrera

A la vez que se vence al machismo imperante, se diluyen también las fronteras de la influencia. Los influencers han abierto una brecha en el mundo de la comunicación (y el marketing) haciéndose indispensables en el tejido empresarial de la moda y el lifestyle para apelar a las nuevas generaciones. Muchos de estos personajes influyentes de la red son consumados defensoras de la moda feminista. Estas jóvenes ayudan a instaurar un ambiente en el que se lucha contra los estereotipos y se normaliza la situación de la mujer, además de apoyarla en diversas causas.

Como ejemplo de moda y feminismo me viene la memoria la colección de camisetas que lanzó Marta Zalamo con el clame “IM WITH YOU WE ARE ALL TOGETHER” en contra de la violencia de género. O el polémico vídeo de Dulceida sobre las diferencias de cada mujer. (que fue vapuleado por tratarse más de un contenido efectista más que realmente liberador).

Moda y feminismo

Coherencia y más información…

Asimismo, encontramos cada vez más información que vincula el movimiento feminista con la moda. Es una unión natural, necesaria y sobre todo debe buscar ser integral. No me valdría que una marca como DIOR se erigiera como feminista pero no pagara igual a sus trabajadores/as o no pudieran llegara a apuestos de responsabilidad. Queda mucho por reflexionar y potenciar, pero al menos la mecha ya está prendida.

Podéis leer más detalles sobre Moda y Feminismo y hechos históricos en este interesante post “We should all be feminist” en the NBP.  Por su parte SMODA reflexionaba sobre la entrada del feminismo en el mercado con su artículo “¿Por qué vuelve la moda feminista de los 90?“.  También quiero destacar el artículo de mi admirada Leticia García “Feminismo y moda: Una contradicción” y la amplia reflexión “¿El feminismo está de moda?” en El Asombrario.

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