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Me encantan las gradientes y degradados de color, pasar de un color a otro fundiéndose, lentamente, por ello fotos como esta me gustan y me hipnotizan.

Si la fotografía es ya de por si impactante con la gestualidad y la luz, se refuerza aún más con la utilización de este degradado de color que nos lleva de ese morado – azulesco al típico blanco y negro. La forma tan sutil como invade la fotografía es destacable. Una portada minimalista pero llena de detalles, sin lugar a dudas, una ingeniería de diseño.  La protagoniza Tati Cotliar fotografiada por Damon Heath para la edición de primavera- verano de la revista Lula.