CAÓTICO MANHATTAN. RUBÉN MORÍN.HTTP://CAOTICORUBEN.BLOGSPOT.COM.ES/ @BAJO_MANHATTAN

Todos hemos oído hablar del karma, ¿no? Pero, ¿qué es exactamente?

El karma sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas y que explica los dramas humanos, como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato.

karma gafas amarillas (2)

Vale, una vez que tenemos claro lo que es (bendita Wikipedia), pasemos a realizar otra pregunta: ¿existe realmente? Es decir, cada persona tiene la posibilidad de realizar actos buenos o actos malos, pero siempre asumiendo sus consecuencias. Si alguien desea el mal o realiza actos crueles, según el karma recibirá eso mismo en un futuro cercano. Por el contrario, si es una persona buena, solo recibirá cosas buenas.

karma gafas amarillas (1)Todos, alguna vez, hemos dicho la siguiente frase: “esto es cosa del karma”. ¿Realmente creemos que es así? ¿O lo decimos por puro postureo? Esta última semana he estado pensando mucho en ello. Una tarde, con una amiga, (¿puedo saludar a mi amiga? Seguro que El Señor de las Gafas Amarillas me da permiso… ¡HOLA, AMIGA!) estuvimos maldiciendo (sobre todo yo) a una persona que me había hecho daño. Creo que, perfectamente, pudimos pasarnos media hora enumerando cosas malas de dicha persona y deseando que determinadas cosas le salieran mal (a la hoguera conmigo por gilipollas)…

Y justo esa noche, me pasé tres paradas de la mía en el metro, esperar al siguiente unos 15 minutos, perdí mi tren y llegué muy tarde a mi casa. ¿Karma? Esa noche solo podía pensar en eso. Karma, karma, karma, karma. Claro, le escribí rápidamente a mi amiga para contarle toda mi odisea hasta llegar a mi casa y, desde ese día, no dejamos de pensar en ello. ¿Karma? ¿Casualidad? ¿Gilipolleces?

Cuento esa anécdota porque eso fue lo que me inspiró a escribir este artículo. Puede que el karma exista, o no. Puede que, simplemente, queramos creer en algo que nos “asegure” que esas personas que nos joden, reciban su merecido. Puede que busquemos una especie de justicia divina para esos que nos lastiman. Puede que todo sea una absoluta estupidez y que, como dicen por ahí, no es el karma lo que hace que sucedan cosas malas, sino nuestras gilipolleces y tonterías.