¡Leer este post te llevará 7 minutos! ¡A disfrutar!

Llega a su fin la primera edición de Maestros de la Costura, ¿qué hemos aprendido de este programa de TVE?

Tras dos meses (y unos pocos días más) llega a su final la primera edición del talent de costura y diseño “Maestros de la Costura“. Comenzaba con 3 errores y 2 aciertos que no dudé en señalar tras su estreno. Ellos definen: “Han sido 10 semanas, 30 pruebas, 10.000 personas inscritas en decenas de castings, 12 aprendices, 3 jueces y un montón de horas de trabajo en este taller y fuera de él“. Pero, ¿qué hemos aprendido a lo largo de estas semanas? Yo a coser no, que no puedo ser más patoso, pero sí que me ha inspirado una serie de reflexiones que aquí os lanzo. A ver qué os parecen.

Maestros de la Costura

No todo el mundo sirve para todo.

Ha habido pruebas de lo más variadas. Desde customizar prendas, crear desde cero, escalar, bordar, adornar, ¡hasta el final con el consiguiente vestido de novia! Se esperaba que un buen “profesional de la moda” a medida que avanza el programa abriera sus fronteras, pero en este caso es mucho más complejo, porque ya no es que las costuras estuvieran mejor o peor (o más rápido que el primer día), sino que se requiere cierta sensibilidad para cada uno de los casos, procedimientos o creaciones.

Al igual que pasa en cocina, se puede ser experto en tradicional, de vanguardia, de zafarrancho o veggie, pero difícilmente un experto en superalimentos te hará espectacular unas lentejas, o un apasionado de la cocina tradicional luchará a duras penas con una esferificación. En moda, tres cuarto de lo mismo, un experto  – y apasionado – en bordado probablemente cuando se le pida algo minimalista para una marca conceptual navegue a la deriva, o al contrario, pedirle “customizar” una prenda al culmen del simplimismo será una tarea complicadísima.

Está claro que para superar eso habría que reenfocar el concurso por completo y el formato sería mucho más nicho y por tanto menos masivo. Pero lo que nos ha enseñado Maestros de la Costura es que debemos aprender a valorar a cada uno por su punto fuerte, ¡y qué maravilla! Recordemos que la moda es un trabajo en equipo y nada mejor que variedad en un buen equipo para conseguir la calidad deseada.

Ojala más profesionales y “menos famosos”

Cada semana nos han sorprendido modelos, diseñadores, influencers o celebritys que nos alegraban el modelo con sus encargos y ocurrencias, pero me ha faltado ver (y que se visibilice) una parte muy importante del sector, ¡los curritos anónimos que sacan adelante la producción y las piezas!

Cuando visitaban empresas se entreveía el quehacer interno de la empresa, pero hubiera estado genial conocer a verdaderos empleados de las fábricas y empresas, que pudieran ayudar a los concursantes, inspirar o mostrar las características especiales de su trabajo. Solo han aparecido en el último programa los expertos en bordado de Pronovias, pero me hubiera parecido fascinante poner cara a los que “deciden los estampados de Custo”, los que hacen los patrones de Intropia, o los que escalan las prendas de El Ganso…

La moda, también es cuestión de personalidad.

No solo el estilo lo es, la moda en sí también es cuestión de personalidad. ¿Qué mas nos da que Mahi – la absoluta ganadora moral del concurso – no termine bien los bajos o le cueste el triple que a algunos de sus compañeros acabar la prenda? ¡Su personalidad es capaz de epatar absolutamente todo! Yo, como creo que casi todos, estaríamos dispuestos a lucir algo mágicamente imperfecto con tal de que lo hiciera ella, ¡y por supuesto le esperaríamos el tiempo necesario para que lo acabara!

De nada sirve tener una prenda feten, como Alicia, si no nos apetece significarnos con ella. Probablemente ella, que es una profesional como un pino, se luzca siendo jefa de taller de un gran diseñador, pero necesitamos algo más de carisma y empuje para poner su nombre a la prenda. ¡Que por supuesto no tiene nada que ver con los resultados del concurso! Me han parecido dos justísimos finalistas que han demostrado su buen hacer en cada momento. Y muy buena ganadora, por supuesto. Hablo de ir más allá.

Eso mismo ocurre con los propios jurados. Jamas pensé en un vestido Caprile, ¡y ahora estoy deseando que mi madre se ponga uno! ¿Para mi boda quizá y ser la madrina más rechulona? ¡O oye, lo mismo Lorenzo se anima y me hace mi propio traje! ¿Os imagináis? ¡Sin duda el modista ha sido el “finalista” moral del programa. Los tres, María Escoté y Palomo también, nos han conquistado poco a poco, con sus luces y sus sombras, sus buenas o “dudosas” decisiones, pero siendo ellos y defendiendo su manera de ver y expresar la moda.

El tiempo entre costuras…

¡Qué importante ha sido la gestión del tiempo en todo momento! Es cierto que algunas pruebas han ido muy muy ajustadas de tiempo. ¿En serio se podían hacer algunas de esas propuestas en 90 minutos? Este aprendizaje nos hace valorar de nuevo nuestra ropa y que veamos el esfuerzo (trasladado al tiempo) que lleva cada creación.

La moda masiva y fast fashion ha hecho que perdamos el sentido y el valor de los procesos artesanales y Maestros de la Costura nos vuelve a enseñar que no todo es tan fácil como entrar en Zara y llevártelo puesto, sino que detrás de todo hay un proceso complejo y completo. Lo hemos visto paso a paso, con las complicaciones y pasos concretos que necesitan, y eso ha hecho que demos otro sentido a “los trapitos”.

Hemos aprendido vocabulario…

Si el “drapéame algo bonito” de Palomo al principio del concurso auguraba una jerga muy interesante, a lo largo de los programas hemos descubierto mil y un términos del ámbito de la costura. Además, los términos van complicándose la medida que avanza la complicación del concurso.

Moda española, ¡al poder!

Uno de los miedos principales que tenía a la hora de comenzar el concurso era que “las marcas” cegaran el contenido y queriendo “cagar en alto” se terminaran vendiendo mucha moda internacional y alabando a grandes nombres de fuera de nuestras fronteras. ¡Pero me alegro mucho de haberme equivocado!

Por supuesto que los perfiles que se han mostrado tienen carácter internacional (Custo, Pronovias, Gala González, Laura Ponte, El propio Palomo) pero se ha puesto muy en valor la presencia y calidad de la moda española en todo su esplendor. Jugando muy bien a la hora de mezclar marcas míticas con novedosas o con otros valores diferentes (me encantó la prueba con ECOALF o me divirtió la visión de Maya Hansen con su alta corsetería) demostrando que la moda española tiene mucho y muy diferente que aportar.


Espero que Maestros de la Costura sea duradero y se convierta en un imprescindible de la cadena, para entrar en rotación con los Masterchef de turno. Que resulta muy interesante descubrir el avance del formato y ver cómo se mejora y profundiza en el sector, así como seguir descubriendo marcas y formas de hacer.

Espero que los trending topic en Twitter que han conseguido cada semana sean espectadores reales que den los datos necesarios par su permanencia en TVE. ¡Y, por supuesto, que vuelva con Raquel Sánchez Silva!